Lazarillo
La reina consorte viajó hace unos días a Oviedo a hacerse unas cuantas fotos con el alumnado de su colegio infantil con motivo de no sé qué cosa. Doña Letizia abrazó a sus viejas profesoras y confraternizó con el joven alumnado entre cámaras, confidencias y sonrisas. Los medios de comunicación se hicieron amplio y empático eco de la noticia, que para eso están los medios de comunicación desde que la realeza sustituyó al dictador en la Jefatura del Estado gracias al propio dictador. Ningún medio olvidó citar que el colegio de la reina consorte se llama La Gesta, obviamente, pero a estas alturas de las leyes de memoria histórica o memoria democrática para qué van a reparar en la naturaleza de ese nombre y la ilegalidad del mismo. Como gesta se conoció durante la dictadura la resistencia que ofrecieron los militares golpistas en Oviedo, tras la traición del coronel Aranda al gobierno republicano. Fue durante la dictadura, en 1957, cuando se erigió un monumento y una iglesia conmemorativos de aquella resistencia en la ciudad en los primeros meses de la infausta guerra. Ignoro si la plaza y la iglesia conmemorativa siguen representando aquella efeméride, pero el colegio de la reina consorte sí la recuerda con su nombre en contra de las leyes, sin que el hecho importe a los medios de información al servicio de la corona. Sobre todo en Oviedo, la ciudad más rendida a la realeza borbónica que restituyó el dictador.
DdA, XXII/6470
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