martes, 29 de septiembre de 2026

GRITOS CON CITA Y GLOSA (XCV): NÁUFRAGOS EN LA SINRAZÓN DEL AQUÍ (Y EL AHORA)



José Ignacio Fernández del Castro

«PARÁBOLA
Ciertos pescadores sacaron del fondo una botella.
Había en la botella un papel, y en el papel estas palabras:
"¡Socorro!, estoy aquí. El océano me arrojó a una isla desierta.
Estoy en la orilla y espero ayuda. ¡Dense prisa. Estoy aquí!"
-No tiene fecha. Seguramente es ya demasiado tarde.
La botella pudo haber flotado mucho tiempo, dijo el pescador primero.
-Y el lugar no está indicado. Ni siquiera se sabe en qué océano,
dijo el pescador segundo.
-Ni demasiado tarde ni demasiado lejos. La isla "Aquí" está en todos lados,
dijo el pescador tercero.
El ambiente se volvió incómodo, cayó el silencio.

Las verdades generales tienen ese problema.»
Maria Wisława Anna SZYMBORSKA (Prowent, actual Kórnik, Polonia, 
2 de julio de 1923 - Cracovia, 1 de febrero de 2012), Premio Nobel de Literatura 1996: “Parábola” en Sól –Sal- (1962).

A la deriva, como un mensaje sin fecha en una botella sin localización del punto en el que fue arrojada al mar, afrontamos estos tiempos que los grandes estafadores, los amos del mundo y sus secuaces, llaman crisis (financiera, sanitaria, bélica)... No climática, no social, no vital. Eso no.
Y hay quien, ante tanta confusión temporal, se encoge de hombros señalándonos como seres de tiempos muertos, con ideales marchitos y formas de lucha periclitadas.
Otras buenas gentes, ante tanto desconcierto espacial, señalan, con gesto contrito, que no somos conscientes del nuevo mundo en el que vivimos, que muchos seres humanos están mucho peor pero que “es lo que hay”.
El caso es que todos, en el fondo (y hasta en la superficie, si me apuran), sabemos que para la resistencia al oprobio globalizado siempre es el tiempo, que para la disidencia ante la mentira (oficial u oficiosa) siempre es la ocasión, que la rebeldía contra la injusticia siempre es una necesidad vigente (y urgente)... Cada cual sabe que, si algún día hay un “mundo nuevo”, habrá de ser de y para todos los seres humanos o no será, o que sin una apuesta radical (y colectiva) por “lo que debiera haber” la simple aceptación de “lo que hay” es mezquina sumisión ante la ley del más fuerte.
El “aquí” de la opresión que nos convierte en náufragos de un mundo hostil, en la era global, está en todas partes... Y por eso es imprescindible empujar el ahora para no mirar para otro lado y ponernos a cambiar, codo con codo (colectivamente y con vocación de universalidad) las condiciones de esta sinrazón que nos aísla. Aunque incomode a esa carcundia, que ya anuncia sus particulares cambios constitucionales, la buena gente que, náufraga del urbanismo especulativo, ha decidido volver a salir a la calle, para acampar al Sol, aún sabedora de que para ella nunca será el que más calienta.

DdA, XXII/6480

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