Félix Población
Lo del Ciervo Tomás, en Linarejos, Zamora, también ocurrió en La Vecilla (León). Así que habrá que preguntarse por qué estos dos animales hicieron lo mismo, buscando su acogimiento, como si fueran una mascota común, en dos lugares poblados por el ser humano. Desconocemos cómo se resolverá el caso en la localidad zamorana, pero si en la leonesa parece que se llevaron al animal al hábitat que le correspondía, en Linarejos no valió el mismo procedimiento.
Hubo consenso en el pueblo, en efecto, para que una vez sedado Tomás fuera trasladado al monte público del que procedía, a 50 kilómetros de distancia. Pero el ciervo ha vuelto, hecho a la querencia por la localidad y al afecto de los quince vecinos y unos cuantos visitantes que vienen a verlo atraídos por la circunstancia. Seis días tardó en volver el cérvido a Linarejos, así que esa fidelidad fue compensada por los lugareños, según leo, con medidas preventivas a base de carteles en las que se especifica lo que no se debe hacer con Tomás, pues al fin y al cabo se trata de un animal montaraz que, por lo que sea, ha renunciado a esa vida.
Se podría pensar, dado que la provincia de Zamora es la que más hectáreas suma de monte quemado en los últimos años, que Tomás hizo balance: si en los últimos cinco años han ardido unas cien mil hectáreas del ámbito al que pertenecemos y pateamos a nuestro libre albedrío, equivalentes a las isla de La Palma y El Hierro juntas, mejor dejo esos montes susceptibles de convertirse en infiernos y me acojo a recintos urbanos, de momento más protegidos. Y ahí tenemos a Tomás, vecino de Linarejos por su expreso y reiterado apego al lugar y a sus gentes.
UN BUITRE ENTRE LAS CENIZAS
DdA, XXII/6427


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