martes, 18 de agosto de 2026

INCENDIOS Y ESCOPETAS CONTRA EL LOBO


Félix Población

El incendio forestal de la Mierla, en la Sierra Norte de Guadalajara, ha quemado este verano 32.000 hectáreas. En esa sierra vivían hasta cuatro manadas de lobos, cuatro. Es muy posible, con algo de suerte, que los animales adultos hayan huido y que los cachorros hayan sido víctimas del fuego en las loberas. Lo ha comentado Juan Carlos Blanco, doctor en biología y experto en esta especie animal, a la que en algunas comunidades al norte del Duero se la ha vuelto a cazar poniendo en riesgo, otra vez, el carácter protegido del que gozaba y en contra de los criterios científicos. Es muy posible que entre los incendios y decisiones como las de esos gobiernos, estemos poniendo otra vez en riesgo la vida del lobo en nuestros montes. De momento, y sin necesidad de escopetas, parece dudoso que vuelva a haber lobos en la Sierra de Norte de Guadalajara. Quedaban cuatro manadas y escuchando el otro día una grabación nocturna de los aullidos de este animal en la Sierra de la Culebra zamorana, que también sufrió un gran incendio hace unos años, casi les digo a los amigos de Aherca que me dolían por lo que, entre incendios y cazadores, le puede aguardar a la especie si no se repara en el despropósito que supone volver a cazar al lobo en un país en el que cada verano arden masivamente los (sus) montes. 

Estos días ha muerto Marcos Rodríguez Pantoja, el que fuera un niño abandonado en la posguerra española que convivió en los montes de Sierra Morena con una manada de lobos. Su historia lo hizo tan popular que se llegó a hacer una película. Por mucho que se haya fabulado sobre su niñez, lo cierto es que hace tiempo que el aullido del lobo no se escucha en Sierra Morena. Su voz era la más grave de toda la manada, leo hoy que escribe alguien que lo conoció y escuchó muchas veces variantes de su historia como si intentara explicarse  a sí mismo lo que le había ocurrido. Quizá lo haya sabido esa manada de lobos con los que se crio y vivió diez años de aquella oscura y hambrienta posguerra.

DdA, XXII/6440 

1 comentario:

Anónimo dijo...

El tema es que hay una Ley de Montes vigente que obliga a los Municipios a tener elaborado y ejecutado un Plan de Prevención de Incendios. Y pondría la mano en el fuego a que prácticamente todos los Municipios afectados en este incendio no cumplían.
Hay una Fiscalía de Medio Ambiente para actuar en estos casos, y es de esperar que comprueben y en su caso sancionen.
Porque es del todo probable que, por ejemplo, si el Municipio de Muriel (hasta él sólo iban quemadas escasas 3.000ha desde el colindante La Mierla) hubiera cumplido con esta obligación legal, el fuego se hubiese podido detener fácilmente al llegar a su altura, ya que en ese punto hay una discontinuidad de la vegetación (pinar) acusada, quedando tan sólo una estrecha franja de eriales particulares sin limpiar de pastizal por donde el fuego corrió, pudo cruzar el río Sorbe y ya avanzar libremente por la inmensa masa forestal por encima y enfrente del pueblo.
Y esto ocurrió precisamente, aun contando por lo dicho con la facilidad de perimetrar en ese punto (Muriel) el fuego, porque el esfuerzo de extinción se vio obligado entonces a controlar los eriales colindantes con el poblado para protegerlo, desatendiendo esa cabeza de fuego que avanzó por los eriales entre el pueblo y el río Sorbe (escasos 200 metros).

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