Juan Carlos Monedero
En España, robar es un deporte nacional, más arraigado que la tauromaquia, porque viene de más lejos. Los reyes siempre han robado y los reyes son los que construyeron la nación con ayuda de caciques y oligarcas. En España, el mayor negocio siempre ha sido robar.
En España, robar es una salida normalizada porque nunca hemos tenido una nación popular, una esfera pública que te dijera que robar a lo que era de todos y todas estaba feo. Hasta hace quince días, la derecha se jactaba en los bares de que robaba no pagando impuestos. Ahí están grandes españoles de la pulserita debiendo dinero a hacienda, es decir, robando, igual que están en la cárcel grandes ministros y empresarios, también de la pulserita, que robaban a esa España a la que tanto decían querer.
La nación siempre la han hecho los ricos con la sombrilla goyesca de la monarquía. La nación no nos daba nada y siempre nos exigía. Incluso la vida en aventuras imperiales. Es el Buscón, Rinconete y Cortadillo, el lazarillo de Tormes. La picaresca es la respuesta popular a ese país que te exigía y te abandonaba. Pero no nos equivoquemos: los mayores pícaros siempre han sido los reyes, los banqueros y los latifundistas. También los dictadores. Todos dejaban que se robaran las migajas los generales corruptos y los obispos rijosos.
Cuando ha habido un intento de construir una nación diferente a la de los reyes, a la de los oligarcas, los latifundistas, los banqueros y los capataces, ha sido una España republicana, popular, federal y laica que defendía los valores cívicos, lo público, la defensa de la virtud.
A esa España de la dignidad siempre la derrotaron los reyes, aliados con ejércitos que se iban con los nobles y traicionaban al pueblo financiados por los banqueros. Fueron las germanías levantinas, los comuneros de Castilla, Fray Bartolomé de las Casas, el pueblo en armas contra Napoleón, los liberales contra Fernando VII, los héroes de la independencia ejecutados vilmente por la monarquía, los mineros asturianos y los republicanos contra Alfonso XIII y Franco. Fueron los demócratas que pedían la ruptura contra la reforma en la Transición, frenada por el golpe del 23F, y fue el 15M contra Juan Carlos I, aunque ahí ya el golpe fue blando con policías patrióticas y jueces corruptos.
En España, el mayor negocio siempre ha sido robar. Y con la consolidación del Estado en el siglo XIX, robar era un negociado dentro del palacio de gobierno. Robaban liberales, conservadores, moderados y progresistas. Robaron el 100% de los borbones. Se robó en el gobierno de Arias Navarro, de Suárez, de Felipe González -mucho-, de José María Aznar -muchísimo-, de Zapatero, de Rajoy -lo indecible- y también de Pedro Sánchez. Para que no robes, has de tener en la cabeza una idea diferente de España. Por eso los pobres roban menos que los ricos.
¿Quién resiste un cañonazo de 50.000 pesos? podemos preguntarnos con un presidente mexicano. Otro dijo que la moral es un árbol que da moras. El México corrupto se parece mucho a la España de la oligarquía y el caciquismo.
Si los ricos roban, en las películas se espera que los pobres no lo hagan. Pero hay de todo. Si no hay nación, si saquean los borbones, roban los partidos, delinquen los curas y se enriquecen los empresarios sinvergüenzas y los familiares de los corruptos ¿por qué han de ser honestos los pobres? Los ricos roban organizado, con su tanto por ciento fijo como si fuera un sueldo. Los pobres roban de golpe, porque no saben si tendrán otra oportunidad. Los ricos y los pobres se gastan lo que roban en la familia, en ostentación y en putas, unos en señoras caras de alto standing, otros en señoras más baratas. Otras se buscan novios ladrones. Los ricos corrompen a los pobres, porque son los que ofrecen mordidas, comisiones y atajos.
En España se roba porque desde hace trescientos años gobiernan los mismos, tutelados por la figura de la monarquía. En Portugal hay más decencia porque hicieron la revolución de los Claveles. En España, restauramos al rey Juan Carlos.
Así que si quieres que en España se deje de robar, vete pensando en cambiar la monarquía, y con ella, su corte de ladrones, adulones, falsos beatos, nobles, cacerías, palcos y constructoras. Antes de que te roben las pensiones y la sanidad, que es lo que les queda.
DdA, XXII/6432

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