jueves, 20 de agosto de 2026

CUBA HACE MÁS HUMANA LA HUMANIDAD



Sasi Alejandre

Por alguna razón, recuerdo absolutamente todo de mi primer viaje a Cuba, a los 11 años, y desde entonces, no dejé de ir. Mucho antes de politizarme, Cuba empezó a ser mi referencia para todo: La Revolución Cubana, de lo que rentaba libros en la biblioteca de la escuela; José Martí, el primer poeta que me emocionó; las calles de La Habana, en las que me imaginaba caminando cuando “fuera grande”.
Hoy, “grande” y más que politizada, Cuba sigue siendo mi referencia. No como algo romantizado, donde se “resiste”, (me imagino lo pedante que debe ser que alguien de fuera diga eso en las actuales condiciones), sino porque se transforma, se blinda, pero vive y cree. Sino simplemente porque la Revolución hizo “humana la humanidad”, como dijo Alí Primera, empezando por el propio pueblo cubano que, ante todo, es un pueblo: Que sale a tocar el violín mientras la gente espera su ración en la panadería estatal; que deja a sus vecinos estar en su casa si en la suya se fue la corriente; que a pesar de la frustración, la rabia, el hartazgo y el desasosiego de la asfixia actual, antes muerto permitiría que los invasores les arrebataran su patria.
Cuba no es un “concepto”, un “sentimiento”, es un pueblo cuya historia, forjada por ellos mismos y sus luchas, los ha llevado a que hoy, incluso bajo las condiciones de más brutal flagelo del imperio, nos sigan dando lecciones de cómo hacer más humana la humanidad. Yo, por mi parte, le doy gracias a mi aita por, entre tanto más, compartirme el amor por Cuba que hoy llevo hasta las últimas de sus consecuencias.

DdA, XXII/6442

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