viernes, 10 de julio de 2026

UN RASTRO AMBULANTE LIDERADO POR EL MAYOR MERCACHIFLE DEL PLANETA

No podemos normalizar que la geopolítica se haya convertido en la tienda de un vendedor de elixires que un día te envenena y al siguiente te vende la cura. Exigimos transparencia, seriedad y, sobre todo, que se nos deje de tratar como a espectadores mudos de un teatro de variedades absurdo y peligroso.


Marian Fz Okariz

Asistimos estos días a un espectáculo que sería cómico si no fuera porque quienes lo protagonizan tienen el control de armas nucleares y de la economía mundial .
La cumbre de la OTAN en Ankara no ha sido un encuentro diplomático serio, sino un rastro ambulante liderado por el mayor mercachifle del planeta. Donald Trump
Este señor funciona a golpe de extorsión y espectáculo televisivo. Primero llega insultando a España, tachando de socio pésimo y amenazando con destrozar el comercio y prohibir las visitas porque no se le ríe las gracias militares con Irán.
Desata el pánico, tensa la cuerda y, pocas horas después, da un volantazo de 180 grados para anunciar con una sonrisa que España se ha redimido porque ha pasado por caja. ¿Y cuál es la explicación que se nos da a los ciudadanos?
Que en los pasillos se sentaron a hablar amigablemente de golf y del Mundial de Fútbol. Es insultante para la inteligencia colectiva que los presupuestos públicos y la seguridad nacional se traten como cromos de patio de colegio. 
España se ha tenido que volcar por completo, comprometiendo más dinero y enviando a soldados a Finlandia para calmar el berrinche de un señor de 80 años que, en la misma rueda de prensa, es capaz de confundir a Zelenski con Putin e inventarse una República Islámica de Japón tras un ataque de misiles .
Mientras los líderes europeos le bailan el agua y un primer ministro acude en zapatillas de deporte rompiendo el protocolo, la ciudadanía se queda a oscuras, sin saber qué se ha firmado exactamente a sus espaldas.

No podemos normalizar que la geopolítica se haya convertido en la tienda de un vendedor de elixires que un día te envenena y al siguiente te vende la cura. Exigimos transparencia, seriedad y, sobre todo, que se nos deje de tratar como a espectadores mudos de un teatro de variedades absurdo y peligroso. Una ciudadana estupefacta y atenta a las locuras de este MERCACHIFLE .

DdA, XXII/6403 

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