lunes, 6 de julio de 2026

PICOS DE EUROPA: VUELVE A ARDER TERRITORIO VIVO, NO UN DECORADO


Picos de Europa fue declarado parque nacional en 1918, ampliado y reclasificado en 1995, recibe unos dos millones de visitantes al año y es el único parque nacional de España con habitantes dentro de sus límites. No arde un decorado. Arde territorio vivo. Y lo que prende no es solo el monte: prende la negligencia. Y lo hace, otra vez, en la zona del parque que pertenece a la provincia de León, la más castigada el año pasado por los incendios. Temo que el porvenir de este Parque Nacional pueda estar más en riesgo que nunca de sufrir las consecuencias del cambio climático y la negligencia de los gobiernos central y autonómicos competentes en preservarlo. Da mucha pena, pero también provoca mucha indignación por lo que podemos estar perdiendo verano tras verano.

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El incendio forestal de Ribota de Sajambre, en el municipio leonés de Oseja de Sajambre, dentro del Parque Nacional de Picos de Europa, se descontroló este 5 de julio hasta alcanzar el Índice de Gravedad Potencial 2. El fuego empezó el 26 de junio a las 09.30 horas en una zona escarpada del valle de Sajambre y la Junta apunta como causa probable un origen intencionado. Las llamas llegaron a amenazar el pueblo de Ribota de Sajambre, que quedó confinado: vecinos y vecinas encerradas en sus casas, persianas bajadas por el humo y una carretera, la N-625, cortada durante horas por desprendimientos antes de ser reabierta. Esto no es una postal de montaña. Es un parque nacional ardiendo mientras la gente mira el fuego desde debajo de la ladera.

La Junta activó el Cecopi pasadas las ocho y media de la tarde y reconoció que el incendio era “extremadamente complejo” por la dificultad del terreno, las pendientes, la roca suelta y el acceso complicado. Durante la jornada trabajaron 125 efectivos y 9 medios aéreos; por la noche quedaron 39 efectivos para intentar cerrar el perímetro. El sábado ya había subido a nivel 1 y el domingo, sobre las cinco de la tarde, pasó a nivel 2 por el riesgo para la población y para bienes no forestales. La bajada de temperaturas y el cambio del viento dieron algo de margen, pero el mensaje de fondo es bastante menos tranquilizador: vegetación acumulada, calor, olas de calor más largas, humedad baja, tormentas y viento. El nuevo escenario climático no espera a que las administraciones terminen sus excusas.

Y León sabe de sobra lo que significa llegar tarde. En 2025, los grandes incendios forestales quemaron en la provincia más de 135.000 hectáreas, el doble que Madrid. Este verano ya está otra vez encima: el incendio de Sena de Luna, iniciado el 1 de julio, superó las 100 hectáreas y obligó a cortar un carril de la AP-66 León-Asturias; en El Bierzo, los fuegos de Pradela y Vega de Valcarce están controlados, pero han dejado 336,78 y 223,86 hectáreas quemadas, 560,64 hectáreas en total. Todo esto en una comunidad en alerta por riesgo meteorológico de incendios hasta el 8 de julio, con prohibición de fuego, barbacoas, pirotecnia y maquinaria que genere chispas en el monte o en los 400 metros de entorno. Picos de Europa fue declarado parque nacional en 1918, ampliado y reclasificado en 1995, recibe unos dos millones de visitantes al año y es el único parque nacional de España con habitantes dentro de sus límites. No arde un decorado. Arde territorio vivo. Y lo que prende no es solo el monte: prende la negligencia.

DdA, XXII/6399

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