miércoles, 1 de julio de 2026

LA SOLIDARIDAD HUMANA SIGUE RESCATANDO VIDAS BAJO LOS ESCOMBROS

Klieber Morán, tres años 

Félix Población

Mientras en la mayoría de los medios de información se insiste en la falta de medios con la que que el gobierno de Venezuela, después del ataque armado de Estados Unidos y el secuestro de su presidente, afronta los seísmos más graves sufridos por el país en su historia, sin tener en cuenta que desde los tiempos de Obama a la República Bolivariana de Venezuela se la ha acosado con intentos de golpes de Estado, sanciones y bloqueos, ayer dediqué buena parte de mi tiempo a observar los vídeos difundidos por las redes sociales. 

En concreto aquellos que exponen la actividad llevada a cabo por los socorristas de varios países para liberar a las personas vivas enterradas bajo los escombros. Quiero pensar que nunca antes, en una desastre de las características del que ha sufrido Venezuela, hemos tenido oportunidad de ver tan al detalle y con tanta frecuencia episodios donde se refleja de modo tan manifiesto la solidaridad con las víctimas, ya fueran personas o mascotas de las familias que perdieron sus casas y posiblemente sus vidas. 

Así, en plena madrugada del 30 de junio, seis días después de los seísmos, rescatistas llegados de Jordania lograron que el pequeño Klieber Morán, con sólo tres años de edad, fuera liberado de entre los escombros. Un leve susurro valió para que Fabiana, otra menor, fuera descubierta y nos mostrara la sonrisa en su rostro iluminado de gratitud al escuchar la palabras de ánimo y estrechar la mano de su salvador. 

Todo esto hace posible pensar que aún haya más vida bajo las montañas de ruinas apiladas, sobre todo en el Estado de La Guaira. Más de 3.300 rescatistas venidos de otros países, 45 delegaciones internacionales, 140 perros y 700.000 toneladas de ayuda humanitaria están haciendo lo posible porque la solidaridad prime sobre la bazofia informativa tergiversadora.

Eso es lo que necesita ahora el pueblo de un país al que se le han aplicado más de un millar de medidas coercitivas unilaterales, con un total de 226.000 millones de dólares de pérdidas (el 200 por ciento de su PIB y 80 millones cada día), y más de una década de asedio económico. 

Todo empezó dos años después de la extraña muerte del fundador de aquella república, el presidente Hugo Chávez. Como ocurrió en Cuba durante más de sesenta años, al que los responsables de estos bloqueos tienen la hipocresía de llamar Estado fallido, no se les ha permitido ni a Cuba ni a Venezuela que fracasasen solos con sus gobiernos socialistas. 

Obviamente, aunque una mayoría de medios de información lo olviden, entre los rescatistas en Venezuela también están las brigadas médicas cubanas, esas a las que pretende desalojar Donald Trump de otros países, porque lo suyo, como ocurrió en la historia de América Latina y está pasando incluso ahora en Venezuela, es mandar marines.

Fabiana, la más hermosa de las sonrisas: la de vivir


DdA, XXII/6394

No hay comentarios:

Publicar un comentario