Lazarillo
Acabamos de tener noticia de la llegada a las librerías de una nueva obra del historiador Andrés Amorós, del que tuvimos el gusto de leer varias biografías, todas excelentes, como las de Pablo Neruda, Salvador Allende o Dolores Ibarruri. Ahora Amorós nos obsequia con la del poeta Miguel Hernández, del que también estos días se han publicado en Alianza Editorial sus escritos periodísticos durante la guerra, despreciados por Andrés Trapiello en un artículo publicado en el diario El Mundo, donde critica con insania el editor de la obra, Joaquín Riera Ginestar, lo que impulsó a éste a la correspondiente réplica. De ambos libros esperamos dar cumplida cuenta en este DdA porque los dos me parecen imprescindibles, aunque Trapiello prefiera a Chaves Nogales, que puede que escribiera mejor de la guerra como profesional del periodismo, pero que no la contó tan de cerca como lo hizo Hernández. Por quitarnos el mal sabor de boca que dejan siempre estas menudencias, sobre todo cuando se notan en exceso filias y fobias, recuperamos este poema de Miguel Hernández, que no necesita más crédito que el de sus versos -escribiendo dos años después del comienzo de la guerra- para llegarnos al alma:

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