Félix Población
Conviene recordar, ya que David Torres no lo tuvo en cuenta en cuenta a la hora de otorgar dos sillones de la RAE al líder absoluto de Vox (los de la H y P mayúsculas), que no fue este partido ni Abascal los que empezaron a insultar al Presidente del Gobierno, sino la presidenta de la Comunidad de Madrid, que lo hizo desde la tribuna de invitados del mismísimo Congreso, eligiendo para ello las iniciales de los dos sillones que concede a Abascal el firmante del artículo La lengua extensible de Abascal, que leímos ayer en el diario Público.
Fue quien representa al principal partido de la oposición con un alto cargo institucional y aspira sin ninguna duda a La Moncloa, quien dio origen a que Santiago Abascal la imitara con todos sus fieles adeptos coreándolo en los mítines que está dando por Andalucía. Sería muy de agradecer, entre los demócratas, que el electorado andaluz recapacitara y lo tuviera en cuenta en las próximas elecciones, pero no tengo en ello mucha confianza.
Si no fuera así, tanto respecto al Partido Popular como a Vox, y las encuestas previas publicadas hasta ahora confirmaran sus diagnósticos demoscópicos en las urnas, el grado de corrosión de la democracia en este país denotaría un avance más alarmante que preocupante, que debería empezar a tomarse quizá con menor humor, por satírico que sea, que el que pone en su artículo mi estimado colega Torres.
No se deberían seguir entregando gobiernos autonómicos voto a voto a quienes, faltos de ideas y proyectos, con una sanidad pública en Andalucía y Madrid cada vez más deteriorada en favor de la sanidad privada, se dedican a agraviar de modo burdo y tabernario al Jefe del Gobierno. Nunca se dio tal proceder en la historia democrática que hemos vivido y su infecta floración ahora es un síntoma evidente de que la derechas favorecen con ello una indudable degeneración democrática, por aquello de que a los insultos suelen seguirles las peleas, y este país debería estar muy harto de peleas.
Andalucía y sus electores deberán recapacitar en ello a la hora de ir a las urnas, incluso no habiendo frente a esta casposa regresión cívica y democrática de la derecha y extrema derecha -unidas para insultar y gobernar como nos consta-, una izquierda que sepa aglutinarse ante al creciente riesgo involutivo que comporta como grave síntoma degenerativo llegar a este tipo de lenguaje zafio e injurioso.
En suma, no debería repetirse en Andalucía lo ocurrido estos meses pasados en tres comunidades autónomas. Pero ¿y si sí?, como diría Mota. Pues nos mereceríamos otra vez lo que durante casi cinco décadas creíamos que era pasado, posiblemente porque no se hizo todo lo necesario y posible para que fuera interpretado democráticamente lo que supuso.*
*Leo con discreto optimismo que María Jesús Montero ganó ayer el debate televisivo, frente a Bonilla "hecho un lío, con papeles por los suelos e intentando ocultar su reconocido desastre de gestión, señalando como culpable de su incompetencia al Gobierno de Pedro Sánchez o a los gobiernos socialistas de hace ocho años y más. Desnudo".
DdA, XXII/6334

2 comentarios:
El debate, que sólo oí a ratos por lo insufrible, fue una espectáculo lamentable de un aspirante a la reeleción acorralado, perdiendo literalmente los papeles (más allá de su "buenrrollismo"), y una oposición de izquierdas pisándose a ver quién encontraba más hueco para tomar posiciones de combate... Pero con poco jugo en la práctica. Al menos, salvo los de siempre, no hubo esos insultos personales que tanto gustan a Abascal y los suyos o a esa parte del PP que tan bien representa la "inspiración de MAR" y que Tellado nunca desmerece... Mal espectáculo para la región más castigada de España a nivel económico y con algunos de los lugares (por ejemplo en la provincia de Cádiz) en los que paisajes y paisanajes se conjuran para hacer la vida más grata y amable al visitante.
Valor no se te supone sino que se da por supuesto enfrentándote a tal. Gracias por tu comentario. Sabes la audiencia que tuvo el evento?
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