miércoles, 20 de mayo de 2026

LA FUNDACIÓN INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS, CON ZAPATERO


El registro de su vida pública, visto desapasionadamente, habla por sí mismo. Los años que pasó a la cabeza de gobierno produjeron reformas cuyo beneficio para las familias trabajadoras ordinarias en toda España sigue siendo palpable hasta el día de hoy, mientras que sus trabajos posteriores en la mediación internacional, emprendidos al servicio de las clases trabajadoras, de su país y de la familia humana en general, se han caracterizado por la honestidad, la seriedad ética y un temperamento humanitario cada vez más inusual en el estado actual.

La Fundación Internacional de Derechos Humanos expresó hoy su apoyo sin reservas a José Luis Rodríguez Zapatero ante el proceso judicial recientemente iniciado contra el ex primer ministro español, reafirmando el Premio Nicolás Salmerón de Derechos Humanos que le otorgó en 2009 y expresando plena confianza en su eventual reivindicación.

En 2009, la Fundación Internacional de Derechos Humanos otorgó a José Luis Rodríguez Zapatero el Premio Nicolás Salmerón de Derechos Humanos, en reconocimiento a un cuerpo de servicio público distinguido por su claridad ética y alcance humanitario. Esa distinción no fue otorgada a la ligera, ni se recuerda ligeramente. Dado que las recientes informaciones sobre los procedimientos judiciales iniciados contra el ex primer ministro de España siguen llegando a la comunidad internacional, la Fundación considera que corresponde a sí misma hablar.

Es en este espíritu que el IHRF transmite sin reservas su apoyo, confianza y sincera solidaridad con el Sr. Rodríguez Zapatero en este momento particularmente exigente. Tales expresiones de comunión pública rara vez son requeridas entre instituciones y estadistas de probidad establecida desde hace mucho tiempo; que las circunstancias actuales nos obliguen a articularlas abiertamente es en sí misma una medida de lo excepcional y lo inquietante que se ha convertido en el momento prevaleciente para quienes siguen la vida pública española desde el extranjero.

Representantes de esta institución han tenido la oportunidad de examinar el expediente de investigación en su totalidad. Estamos obligados a dejar constancia de que, más allá de la declaración de testigos presentada por terceros, el expediente no contiene pruebas documentales o materiales de carácter incriminatorio. Un testimonio sin apoyo de pruebas que corroboran no puede, dentro de ninguna tradición judicial seria, sostener la inferencia de actos ilegales que una parte del presente comentario parece haber dado por sentado apresuradamente.

Tampoco sería razonable considerar estos procedimientos aislados de su entorno político más amplio. La efectividad diplomática que ha marcado la trayectoria del Sr. Rodríguez Zapatero más allá de su cargo ha cultivado, dentro de ciertos ámbitos judicial politizados de la extrema derecha, una animosidad cuya intensidad tiene poca proporción a cualquier agravio profesional concebible. La Fundación ve con medida preocupación la manera en que esa hostilidad ha buscado en ocasiones una vía judicial de expresión.

El registro de su vida pública, visto desapasionadamente, habla por sí mismo. Los años que pasó a la cabeza de gobierno produjeron reformas cuyo beneficio para las familias trabajadoras ordinarias en toda España sigue siendo palpable hasta el día de hoy, mientras que sus trabajos posteriores en la mediación internacional, emprendidos al servicio de las clases trabajadoras, de su país y de la familia humana en general, se han caracterizado por la honestidad, la seriedad ética y un temperamento humanitario cada vez más inusual en el estado actual.

En consecuencia, la Fundación repone su plena confianza en el Estado de Derecho español y en el principio de la presunción de inocencia, con la firme esperanza de que el paso del tiempo revelará las presentes acusaciones sin fundamento y restaurará el buen nombre del Sr. Rodríguez Zapatero en su Totalmente. El Premio Nicolás Salmerón, otorgado hace diecisiete años, conserva hoy toda su fuerza y por la presente se ratifica, como muestra de nuestro respeto sin menoscabo.

DdA, XXII/6350


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