Lazarillo
Con la imputación del expresidente Rodríguez Zapatero, días después de la celebración de las elecciones autonómicas en Andalucía y tras las victorias de las derechas en otras tres comunidades autónomas, tal parece que desde el Partido Popular y las instancias que le son afines en la justicia, se hubiera dado la orden de salida para emprender la precampaña electoral con vistas a los comicios generales, sean estos más temprano o más tarde. Para ello, y teniendo en cuenta los valores que para el electorado socialista representa la personalidad de Rodríguez Zapatero -compartidos incluso por otros sectores de la sociedad-, era preciso algo tan influyente de cara a unas elecciones generales como la imputación del expresidente, trabajada desde hace al menos cinco años. Es lo que está teniendo judicializar hasta el exceso la vida política, que sus consecuencias públicas y mediáticas suelen ser devastadoras, y van a acompañar a ZP durante un tiempo, el suficiente como para que posiblemente se dejen notar cuando se convoquen elecciones, que será probablemente antes de que a Zapatero se le absuelva, como pienso. De este modo, con la imputación sobre su cabeza, se pretende reducir o incluso anular la influencia de su papel -siempre relevante- en la próxima campaña electoral. Falta saber lo que ocurrirá hasta entonces, porque podría ser que ni así la imagen de integridad que siempre ha dado el expresidente sufra lo que sus imputadores han pretendido, sobre todo porque esta estrategia de la derecha empieza a oler a podrido*.
*Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS son sus siglas en inglés) confirmó a la agencia Reuters su colaboración en la investigación que condujo el martes a la imputación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. (El País).
**Zapatero y la opinión de la CIA sobre el expresidente, artículo de Jesús Cacho.
DdA, XXII/6351

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