HILDA FARFANTE: MIENTRAS LE QUEDÓ VOZ, NO CALLARON SUS MUERTOS
Con motivo del fallecimiento de Hilda Farfante (1930-2026) recuperamos esta entrevista difundida en La Sexta hace años, cuando Hilda buscaba los restos mortales de sus padres, maestros republicanos, asesinados en Cangas del Narcea (Asturias) por las tropas sublevadas. De entre los varios artículos escritos sobre esta maravillosa mujer en DdA, rescatamos este publicado en octubre de 1995, a raíz de la entrevista que Gonzo hizo a Hilda Farfante en La Sexta. De Hilda Farfante bien se puede decir lo que los versos de Marisa Peña dijeron: Mientras me quedé voz/ no han de callar mis muertos. El más destacable de todos los artículos sobre esta mujer lo escribió Gregorio Morán y lo incluimos también en este DdA (El grito de Hilda Farfante) con motivo del fallecimiento del periodista asturiano el pasado mes de febrero.
Como no podía ser menos ante la desfachatez de la falacia, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica criticó a Peñarrubia por su "enorme incultura en cuestión de derechos humanos" y por "insultar" a las víctimas del franquismo. "No es solo que sea mentira lo que dice, esto ya es un ejercicio de negacionismo. Es casi como negar que había campos de concentración en Alemania", señaló Emilio Silva, presidente de la asociación. "Ahora mismo tenemos una lista de 1.539 personas desaparecidas y reclamadas por familiares, que cumplen los requisitos del protocolo establecido por Naciones Unidas. Son personas de las que sabemos dónde podrían estar y que, si tuviéramos los recursos, podríamos ir a buscar".
Asimismo, el pasado martes, el Partido Popular rechazó en la Comisión de Justicia del Congreso la enmienda transaccional pactada por el PSOE con el Grupo Mixto y la Izquierda Plural, en base a la proposición no de ley presentada por ambos grupos, en la que se insta al Gobierno a extraditar a Argentina a una veintena de exaltos cargos del franquismo -algunos ya fallecidos- acusados de crímenes de lesa humanidad y genocidio, o bien, propiciar que se les juzgue en España. La diputada conservadora Rocío López acusó entonces a los diputados autores de la propuesta de “querer reabrir heridas del pasado", y tuvo el menor reparo en añadir: "Para eso con nosotros no van a contar. Dejen en paz a los muertos”.
Ayer, el reportero Gonzo -en El Intermedio-, creyó oportuno dar respuesta tanto al diputado Peñarrubia como a la senadora López, y para ello tuvo la perspicacia de buscar entre varias de las víctimas del franquismo –hijas e hijos de ese millar y medio de personas desaparecidas y reclamadas por sus familiares- a la maestra Hilda Farfante, hija de un matrimonio de maestros de la localidad asturiana de Cangas del Narcea, asesinado por la dictadura fascista.
Hilda tiene muy vivas, muy lúcidas y muy sensibles las facultades del recuerdo y la expresión, y supo resumir en una frase la contestación que le dio a Gonzo cuando el periodista le preguntó si mataron a sus padres por haber ejercido algún tipo de resistencia armada. “Sólo tenían la llave de la escuela”, respondió Farfante, y para dejar bien claro cuál es su propósito hasta que le llegue la muerte, recitó estos magníficos versos de Marisa Peña, que no sé si el senador Peñarrubia o la diputada López tienen la posibilidad de comprender, porque para dejar en paz a los muertos hay que heberles reconocido su derecho a la verdad, la justicia y la reparación. Mientras tanto, seguirán siendo una herida abierta en el corazón de quienes no los olvidan y en el de una democracia que, para serlo, debe cumplir con el requisito fundamental de cerrar esa herida.
Mientras me quede voz hablaré de los muertos, tan quietos, tan callados, tan molestos. Mientras me quede voz hablaré de sus sueños, de todas las traiciones, de todos los silencios, de los huesos sin nombre esperando el regreso, de su entrega absoluta de su dolor de invierno. Mientras me quede voz no han de callar mis muertos.
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