Félix Población
Mientras no dejan de llegarnos noticias y análisis sobre la sumisión de la presidenta encargada de Venezuela a los requerimientos de la política estadounidense en aquella república, a la que quizá más pronto que tarde se la prive del calificativo de bolivariana, según diagnostica Mario Silva recordando lo que ocurrió tras el intento de golpe de Estado en 2002, las únicas noticias que nos llegan del expresidente Nicolás Maduro, encarcelado en Washington, nos las aporta su hijo, Nicolás Maduro Guerra, a través de una entrevista publicada en el semanario alemán Der Spiegel. No es mucha la información, pero sí sabemos que comparte encarcelamiento con otros 18 presos, entre los cuales hay alguno hispanohablante, por lo que Maduro mantiene con ellos largas conversaciones. Dependiendo del tiempo de prolongación de su estancia en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, esas charlas quizá pueda compartirlas también Nicolás Maduro con los presos anglófonos, pues desde hace semanas el expresidente se ha puesto a estudiar inglés. Antes de esto, Maduro Moros estuvo internado en una celda individual, donde hacía ejercicio a diario y escribía un diario personal que posiblemente tenga un indudable valor para saber de lo ocurrido aquel 3 de marzo en que fue secuestrado junto a su esposa, sin más reacción defensiva por parte del ejército bolivariano que la de la guardia personal del presidente, compuesta por una treinta de militares cubanos que fueron abatidos en su mayoría. Llama la atención de la entrevista con el semanario alemán que Maduro Guerra diga que entre las lecturas de su padre, además de la Biblia y los escritos de Simón Bolívar, están las obras de Shakespeare. La información que nos llega de Der Spiegel no especifica nada acerca de la actividad que puede estar haciendo el actual gobierno venezolano para liberar a quien fuera su presidente desde el fallecimiento de Hugo Chávez, muy enfatizada como se recordará en los primeros días del secuestro. Quizá porque el diputado Nicolás Maduro Guerra haya evitado las correspondientes preguntas. Tampoco hay referencia alguna a la esposa del presidente, Cilia Flores, ni a la seguridad con la que cuenta el interno para que su vida no corra ningún peligro.
DdA, XXII/6349

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