Félix Población
Es muy de celebrar que mi estimado Luis Miguel Piñera, cronista de Gijón con una colaboración semanal en el diario La Nueva España, dedique en la edición de hoy de este periódico una más que merecida crónica a Radio Kras, una iniciativa comunicacional de izquierda que este año cumple nada menos que 41 desde su fundación. El sonoro acrónimo responde al Colectivo Radiofónico Asturiano que puso en marcha este empeño, nacido en Gijón octubre de 1985, con un manifiesto fundacional en el que se hace constar que surge por el carácter conservador y la falta de imaginación de los medios de comunicación de aquella villa, "cosa que no facilita, e incluso impide, la expresión de una realidad rica en proyectos culturales, políticos y sociales alternativos". El acrónimo viene a ser, también, un homenaje a una vieja organización política, las Comunas Revolucionarias de Asturias (CRAS), en las que participaron junto a su inspirador, el recordado profesor anarquista José Luis García Rúa, algunos de los fundadores de esta Radio Kras que aún resiste en el 105 FM: la lucha obrera, la oposición a la OTAN, el antimilitarismo, la música, la insumisión y la cultura en general, formaron parte del guion informativo de esta emisora, tal como recuerda Piñera. Una declaración institucional de los grupos políticos representados en el Ayuntamiento de Gijón en 2015, coincidiendo con el trigésimo aniversario de Radio Kras, evitó el cierre de la emisora por parte de la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones, que pretendía sancionar al colectivo con una multa de entre 200.000 y 300.000 euros por carecer de licencia para emitir en FM. Esa declaración institucional consideraba a Radio Kras, con todo merecimiento, un "patrimonio cultural irrenunciable de la ciudad". Larga vida, pues, para quienes se han ganado este título y lo mantienen a viva voz después de más de cuatro décadas. Que sea así por muchos años, de parte de quienes en la muy lejana adolescencia y en esa misma villa cantábrica, carentes de libertades, sólo podíamos imaginar en tiempos futuribles iniciativas como Kras.
DdA, XXII/6314

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