jueves, 9 de abril de 2026

FIDEL CASTRO PESCADOR Y LA PICÚA


Tere Felipe

Hace unos días vi un vídeo de Fidel en una de sus tantas intervenciones. En él relataba una anécdota ocurrida durante uno de esos escasos momentos de ocio que se permitía. Contaba que un día salió a pescar y, estando mar adentro, se le apareció de pronto una enorme picúa. Su primer instinto, como el de cualquiera, fue huir, alejarse del peligro. Entonces, la picúa al verlo retroceder, se volvió más agresiva y se lanzó tras él con mayor ferocidad.
Fidel explicaba que, al verse acorralado, decidió cambiar de táctica. En lugar de seguir huyendo, resolvió enfrentar al animal, hacerle frente sin titubeos. Y fue justo en ese instante, cuando la postura pasó de ser defensiva a ser firme y desafiante, que la picúa dio media vuelta y huyó despavorida.
Él utilizaba esta imagen como una poderosa analogía de lo que deben hacer los pueblos cuando se sienten amenazados, en este caso, por el imperio más poderoso del mundo. La lección es clara, cuando nos sentimos acechados por el imperio, no cabe ni la rendición ni el acobardamiento. Si el imperio despliega su agresividad en su empeño por doblegarnos y ponernos de rodillas, nosotros tenemos todo el derecho, y el deber, de mostrar la misma agresividad, la convicción de lucha en defensa de nuestra vida y nuestra soberanía.
Pero, sobre todo, se trata de enviar un mensaje inequívoco, y contundente, que vamos a luchar sin descanso, sin miedo hasta las últimas consecuencias y que, para el imperio, esta batalla no será fácil ni exenta de consecuencias. Que sepan que aquí hay un pueblo dispuesto a erguirse y a demostrar que, ante la amenaza que acecha, la firmeza es la única huida posible para el agresor. Fin

DdA, XXII/6311

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