Félix Población
Aquellos que la escuchen y vean podrán juzgar el interés que tiene la entrevista en exclusiva que el presidente de la república de Cuba concedió al director de Canal Red, emitida en España ayer por la tarde. Periodísticamente, confieso que esperaba más de una conversación que se prolongó a lo largo de una hora en el Palacio de la Revolución de La Habana, entre las rocas y vegetación de la Sierra Maestra que Fidel Castro dispuso cuando se construyó el edificio. Ante la oportunidad mediática ofrecida por un medio español, Miguel Díaz-Canel tenía tantas ganas de contar su visión del país ahora, cuando el endurecimiento del bloqueo de la administración Trump lo ha sumido en el periodo más difícil desde el triunfo de la revolución, que apenas dejó a Pablo Iglesias la oportunidad de hacerle algunas preguntas que como espectadores echamos de menos. Ningún medio de comunicación español había considerado hasta ahora pertinente, ante la grave situación que soporta el pueblo cubano, solicitar una entrevista con el primer mandatario de aquella república. La oportunidad con Canal Red le sirvió a Díaz-Canel para extenderse acerca de las dificultades por las que pasa la isla, detallando muchos aspectos de la vida cotidiana y de la resistencia creativa con la que la ciudadanía se enfrenta a todo tipo de carencias. Considero que Canal Red ha hecho, entrevistado al presidente de Cuba ahora, lo que cualquier medio de comunicación con sentido periodístico debería haber promovido, al margen de su posicionamiento con relación al régimen político de aquel país. Se lo debíamos a nuestra historia común en un tiempo con Cuba, a su gente, hospitalaria y abierta como pocas con España, y a las penalidades que, sobre todo en los últimos años, un bloqueo criminal provoca en su vida cotidiana. Tratándose de una exclusiva histórica, que la entrevista de Pablo Iglesias con Miguel Díaz-Canel sólo sea hoy noticia en los medios de Iberoamérica y se silencie en los españoles, da idea de hasta qué punto el periodismo en este país está siendo miserable y sectario con Cuba y su gente. Mejor le parece a ese periodismo, incluso al que se las da de progre, dar las informaciones provenientes de la colonia cubana en Miami, partidaria de la invasión militar estadounidense para "recuperar la libertad". Díaz-Canel únicamente habló ayer de paz, concordia, respeto, diálogo con su vecino prepotente y humanidad. Es lo que corresponde y merece aquel querido pueblo.
DdA, XXII/6298
No hay comentarios:
Publicar un comentario