El título de las memorias de quien, en efecto, dirigió el periódico que mantuvo en sus páginas la falacia de la conspiranoia sobre los atentados más sangrientos de la historia de este país, en connivencia con el gobierno de Aznar el de las Azores, refleja bastante bien la personalidad del sujeto. Obviamente, lo primero que se piensa al leer tal título es que el autor se ha dejado llevar por aquello de "palabra de Dios", dando al contenido de su obra el carácter inobjetable que la religión católica da en su liturgia a la palabra divina. Alguien de su confianza debería haberle sugerido a Pedro el de la Jota que no fuera tan soberbiamente pánfilo. Un director del periódico que dejó constancia de una memoria tan mendaz como la que escribió en sus páginas después de aquel atroz 11-M, debería tratar de hacernos olvidar en sus memorias como periodista la responsabilidad que tuvo en una de los episodios más vergonzosos de la historia del periodismo español. ¡Y este tipo, subvencionado por Ayuso y Almeida, dice en su libro que nunca publicó una mentira!

Juan Tortosa
Por mucho que Pedrojota Ramírez jure en sus memorias -"Palabra de director", Planeta, 2021- que nunca publicó una mentira, la historia le desmiente con saña. Nacido en Logroño en 1952, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, este riojano se sentó en 1980, con solo veintiocho años de edad, en la poltrona de director de Diario 16 y de director ejerce desde entonces, Cuarenta y seis tacos de almanaque han pasado. Despedido en 1989 por Juan Tomás de Salas, ofendidísimo este porque había osado atacar en un editorial a su amado Jorge Semprún, Pedrojota fundó El Mundo y lo dirigió hasta 2014. Despedido otra vez, en esta ocasión a instancias de la por entonces todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría, en octubre de 2015 lanzó El Español con una indemnización de 25 años que él mismo convirtió en capital semilla, Tres periódicos, dos despidos y un mismo método, usar la redacción como ariete contra el poder cuando este es socialista y como escudo cuando conviene al PP.
Hay quien se pregunta si, con Pedrojota al frente, es posible que un periódico se limite a hacer periodismo y no aspire a influir en la política del país. La respuesta, rotunda, es no. Su trayectoria demuestra que no dirige diarios, sino que los usa. Es un actor político con herramientas periodísticas, alguien que entiende la información como palanca, como presión, como capacidad de alterar escenarios. Y en eso, hay que reconocerlo, es extraordinariamente eficaz. Tiene intuición, oficio y la habilidad de rodearse de equipos que convierten proyectos en negocios viables.
En Diario 16 y El Mundo destapó los GAL, Filesa y el cesarismo felipista hasta derribar a Felipe González. Con José María Aznar coqueteó y, cuando llegó el 11-M, proporcionó alas al mayor bulo de la democracia. Insistió durante años, incluso después de las sentencias de la Audiencia y el Supremo, en que los atentados de Atocha fueron obra de ETA o, al menos, “engendrados en el regazo de los aparatos del Estado”. Primeras páginas, series, “Yo acuso” en 2009… Todo desmontado por jueces, policías y víctimas. Pero el daño estaba hecho: polarización, desconfianza, dolor añadido a 191 muertos. Periodismo de investigación, tenía las narices de llamarlo.
A día de hoy, en El Español, repite el guion contra Pedro Sánchez. El equipo de este medio digital es diverso, hay firmas de izquierda y centro, pero el producto final es un cañón apuntado al Gobierno. No hay día sin “exclusiva” con olor a filtración del PP, cada editorial es una llamada a la dimisión de Sánchez o a elecciones anticipadas. Exactamente igual que con González, repetición de la jugada. El “servicio a la democracia” que pregona en su web es, en realidad, el servicio a una determinada idea de democracia, la que les gusta a él y a quienes le siguen la corriente.
El Español nació con los 5,3 millones de indemnización que recibió Pedrojota, más 3,6 millones de crowdfunding de 5.624 pequeños inversores (récord mundial entonces) y otras "aportaciones" hasta llegar a los 18 millones de euros. Promovió un modelo mixto que abarcaba publicidad, suscripciones (muro de pago que ya superó objetivos) y eventos. En 2023 facturó 25,6 millones con EBITDA positivo. Con la generosa guinda de Ayuso y Almeida, más de dos millones de euros públicos en cinco años vía contratos y publicidad institucional. Dinero madrileño del PP financiando al mismo hombre que aireó el bulo del 11-M hasta el infinito.
Pedrojota es amoral y peligroso. Tiene olfato periodístico de viejo sabueso y probada capacidad, como apuntábamos más arriba, para rodearse de gestores que sacan dinero a las piedras. Sabe monetizar el odio y la polarización. Con El Español estamos ante la tercera encarnación de un proyecto personal que nunca aceptó el límite entre informar y derribar.
DdA, XXII/6298
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