miércoles, 11 de marzo de 2026

GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXVI): DE LA NORMALIDAD IMPOSTADA O LA LOCURA DE CREERNOS CUERDOS



José Ignacio Fernández del Castro

«Mi necesidad de seguir un comportamiento homicida a escala masiva no puede remediarse, pero no tengo otra forma de realizarme.» Bret Easton ELLIS 
(Los Ángeles, California, Estados Unidos, 7 de marzo de 1964)
Patrick Bateman en  American Psycho (1991).

La falacia de la realización ‘personal, tan unida a los  idealismos del “buen rollito” (desde la vieja idea de la educación como una suerte de florecimiento interior hasta la cultura del emprendimiento y, en general, las diversas manifestaciones de la psicología positiva y del anarcocapitalismo), es utilizada con demasiada frecuencia para legitimar psicológicamente todo tipo de comportamientos… De  hecho, oímos mentar la realización personal (más o menos perversa, más o menos apartada de los usos y costumbres del momento y el lugar) para establecer casos donde la prostitución, cierta violencia más o menos controlada o, si me apuran, hasta la esclavitud, pueden ser admitidas con carta de naturaleza.
¿Qué pasaría, en el extremo, con quienes se realizan sólo mediante una conducta criminal masiva y reiterada?... La verdad es que el presente nos está poniendo en situación de comprobarlo mediante ese american psycho anaranjado y de procedencia alemana tan presto a “democratizar” (masacrando su población) los países con abundante petróleo (y otras tierras raras) que pueda poner al servicio de los amos del mundo que manejan sus hilos, mediante el exacerbamiento a sangre y fuego del delirio sionista de los viejos halcones, mediante los desmanes exteriores y terrorismo interior de tantos autócratas… Seguramente todos ellos “se realizan” en esas acciones humanamente devastadores.
¿Habría que buscar un ámbito donde pudieran “realizarse” sin graves e irreversibles perjuicios para terceras personas y hasta para la humanidad misma?... ¿Habría que considerarlos desviaciones irrecuperables de lo humano y encerrarlos bajo siete llaves hasta que el deterioro biológico haga su postrero trabajo?.
En realidad, situar la realización personal, más allá de cualquier referencia comunitaria, como núcleo exclusivo (o siquiera fundamental) de los procesos educativos y, en general, de socialización, es la trampa de la que se vale el sistema capitalista, la ideología liberal, y la apuesta “moral” por la competencia como valor central, para fragmentar las sociedades hasta producir una individualización que deje a las personas, como sujetos aislados en su propia subjetividad, inermes ante los intereses y caprichos de los grandes poderes (económicos)... La “realización personal psicopática” mata, y es un problema histórico y personal que deja tras de sí regueros de víctimas… Pero lo más grave es su servicio simbólico a la destrucción de cualquier posibilidad de cohesión social (léase universalpara el bien común... Ese es un problema social y antropológico (que amenaza con convertirse en ontológico).
Porque para el anarcocapitalismo rampante no basta realizarse a partir de una buena integración con los demás y con la naturaleza; es más, tal actitud resultaría nociva para el verdadero motor del progreso: la competencia, entendida como el permanente esfuerzo por ser mejor que los demás en lo que uno hace para “sacarlos del mercado”.
Para redondear ese proceso, en todo caso, es necesario eliminar el mal del universo de discurso (algo muy presente, incluso para la realidad física, en las retóricas autolegitimadoras de Trump, Netanyahu, Putin o los talibanes de turno)... La ciudadanía no debe poder actuar bien (por muy solidaria que sea su conducta) o mal (por muy homicida que sea su comportamiento), sino sólo de forma competente o incompetente.
Lo demás es mera desviación psicológica, simple locura... Y por eso el Estado debe conservar la única función de legislar esa normalidad y actuar en consecuencia contra las anormales disidencias. Porque, aquí y ahora, a estas alturas, tal vez la peor locuta es sentir que estamos cuerdos.

DdA, XXII/6284

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