Félix Población
En un día como hoy, del que siempre deberemos guardar memoria, tanto por todas las víctimas de aquellos atroces atentados como por el gobierno que pretendió instrumentalizarlos electoralmente mintiendo sobre la autoría de los mismos, el diario ABC titula así una información: "Feijóo homenajea a las víctimas del 11-M, mientras Sánchez preside su cumbre contra el odio". Pareciera con ello que el líder del Partido Popular y ABC (de momento) está donde debe y que el Presidente del Gobierno se ha montado una cumbre para su propio provecho político, como hay quien juzga que se montó su guerra en Irán para su no a la guerra. Puede ser que al periódico monárquico le parezca más importante que el líder del partido que gobernaba en 2011 y cuyo gobierno metió a España en la guerra de Irak que daría lugar a aquellos atentados, homenajee a las víctimas, pero no debería por ello menospreciar un evento en el que se trata de prevenir a la sociedad del que quizá sea uno de los problemas más preocupantes, si no el mayor, para la convivencia: el cultivo y difusión del discurso del odio en las redes sociales. "Igual que hoy hablamos de la huella de carbono para medir el impacto ambiental de una actividad, queremos empezar a hablar también de la huella del odio para impedir el impacto social y democrático que estos discursos están generando en la convivencia", ha dicho Pedro Sánchez. Se trata nada menos se sacar al odio de la sombra y exigir responsabilidades a la tecno-casta que presta sus plataformas a contenidos que lo propagan: nuestra determinación es más fuerte que sus bolsillos", aseguró Sánchez. En palabras del Presidente del Gobierno, cuando los tecnoligarcas decidieron imponer su agenda política en redes sociales, pasamos de la libertad de expresión a la libertad de agresión; a un espacio donde el insulto se presenta como opinión y el acoso como debate". Esto es una evidencia bien perceptible desde que las redes sociales han venido ganando mayores ámbitos de influencia en la vida cotidiana, dejándose notar sobre todo en el periodismo ultra de cloaca y en los partidos políticos de la oposición, afines al diario ABC. Contra las redes del odio, el máximo rigor, que este país sabe muy bien adónde conducen esas redes y las redes en las que apresan durante cuatro décadas.
DdA, XXII/6284

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