Lazarillo
Hace muchos años, cuando le propuse a mi colega Javier Villán realizar una serie de reportajes sobre las culturas de las que serían (constitucionalmente) nacionalidades y regiones, comenzamos por Galicia nuestro itinerario (1978). De aquellos viajes quedaron varios libros y el recuerdo de las personas que por entonces nos parecieron más interesantes para hablarnos de la cultura y lengua de cada comunidad autónoma en proyecto. Entre estas personas, sin duda alguna, estuvo en Galicia el poeta, ensayista y sociolingüista Xesús Alonso Montero que, manteniendo una gran vitalidad siendo ya nonagenario, acaba de fallecer a los 97 años en Vigo. A falta del documental sobre quien fuera la más importante figura de la cultura gallega en nuestros días, que creo estaba casi terminado o en avanzado proceso de elaboración, me parece oportuna la entrevista que se ofrece en este post, realizada por Yolanda Castaño, siendo Montero presidente de la Academia Galega. Cuando ingresó en esta institución, dijo en su discurso: "En importantes aspectos, o futuro do idioma galego vai depender, en non pequena medida, do noso traballo, do noso compromiso intelectual e da nosa pedagoxía. También dijo que hai que estar coas causas nobres. Y eso me pareció entonces: una persona noble, gran admirador de la obra de Castelao*.
A derradeira leición do mestre
*Xesús Alonso Montero protestó contra la llegada de los restos de Castelao a Galicia y reclamó que su cuadro A derradeira leición do mestre, símbolo de la represión franquista, fuese traído a Galicia desde Buenos Aires. En la muerte del filólogo, ensayista y erudito, son re recordar dos imágenes: la de Alonso Montero retenido por varios guardias civiles en el aeropuerto de Santiago de Compostela y la del lienzo donde yace un maestro asesinado, considerado el Guernica gallego. La foto fue tomada en 1984 cuando el entonces militante del Partido Comunista de Galicia frenó el furgón con el féretro de Castelao en Lavacolla. El nacionalismo gallego rechazaba que fuese inhumado en el Panteón de Galegos Ilustres porque consideraba que la Xunta estaba en manos de los hijos de quienes habían forzado su exilio. El contexto político no ayudaba, pues su llegada coincidía con la expulsión del Parlamento autonómico de los diputados nacionalistas del BNPG-PSG, germen del Bloque, por negarse a jurar la Constitución. (Público).
DdA, XXII/6262

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