Félix Población
Desconozco si Gabriel Rufián, el diputado más mediático en la actual legislatura, tuvo en cuenta el detalle, pero los días en que se celebraron dos actos por separado en Madrid en que los intervinientes propusieron la iniciativa de unir a la izquierda, se cumplían noventa años de la concurrencia a las urnas de la coalición de partidos de izquierda que dio lugar a la victoria del Frente Popular el 16 de febrero de 1936. Como se sabe, en esos actos no estuvo presente el único partido de izquierda que logró entrar en el Gobierno junto al Partido Socialista después de varias décadas de bipartidismo turnista entre el PSOE y el Partido Popular. Fueron Podemos primero y Unidas Podemos después las formaciones políticas que lograron en las urnas los mejores resultados electorales de la llamada izquierda transformadora a lo largo del actual régimen de 1978. Nunca durante este periodo histórico un partido político a la izquierda del PSOE logró generar tanta ilusión entre un amplio sector del electorado. Parece por lo tanto previsible que, sin contar con Podemos, la izquierda que se ha pretendido aglutinar en esos actos convocados en torno al 16 de febrero, se queda carente de una formación política que fue imprescindible para lograr hasta 71 escaños en el Congreso de los Diputados. Hoy hemos leído en eldiario.es una encuesta de Ateneo del Dato en la que la Izquierda Plural -según las iniciales que figuran en la misma- integrada por Sumar, Podemos, BNG, Bildu y ERC lograría entre 58 y 63 diputados, disputándole a Vox el tercer lugar. El resultado no sería suficiente para repetir un posible gobierno con el PSOE, que no pasaría de los 97 a 103 escaños, pero sí para amenazar un gobierno en mayoría del Partido Popular con la extrema derecha. Se podría pensar, entonces, que si esa unidad de la izquierda con todos los partidos indicados no fuera teórica -como lo es ahora- y se llegara a fraguar de verdad, el resultado en las urnas sería aún mejor que el previsto por la demoscopia, y hasta cabría la posibilidad de que sería lo suficientemente mejor como para evitar, junto al Partido Socialista, la victoria de las derechas extremadas, tal como ocurrió hace noventa años*.
*Hoy Rufián se ha atrevido a dar un nombre para liderar a esa izquierda plural, el del ministro Bustinduy. Esta no es una decisión que corresponda a una elección individual.
DdA, XXII/6273

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