Félix Población
Deprimiría a cualquier votante de derecha -antes llamado centroderecha- comprobar hasta qué punto la influencia de la extrema derecha -denominación prohibida en el diario ABC- está degradando la personalidad política de no pocos dirigentes del Partido Popular, empezando por su líder. Pero ya no deben de quedar esos electores o debe de formar parte de una abstención de la que no se habla: la de quienes se han quedado sin partido de derecha o centro-derecha al que votar. Desde luego, al Partido Popular no parece importarle la pérdida de esos votantes porque cada vez está más entregado al influjo de Vox, como le ocurre a la señora María Guardiola en Extremadura. De sostener hace nada que no puede dejar que entren en el gobierno de aquella comunidad autónoma a quienes niegan la violencia machista, ahora ha pasado a decir, para que ese gobierno de la derecha y la extrema derecha sea posible y ella sea investida como presidenta de Extremadura, que el feminismo que defiende es el de Vox, o sea, el que niega la violencia machista, cuyo número víctimas mortales demuestra su sangrante evidencia año tras año. Traicionarse por el poder hasta tal grado de incoherencia es lo que resulta cuando un partido esta pendiente de que quien ejemplifica una trayectoria de dislates propios de la extrema derecha, la presidenta del gobierno autonómico de Madrid, pueda liderar al PP más pronto que tarde, dando por caducado a su actual líder, tal como ocurrió con el anterior, víctima de esa señora y asesoro mayor por osar molestarla por presuntas corrupciones. Díaz Ayuso no pecaría de incoherente como Guardiola porque sólo habría estado de acuerdo con ésta en que su feminismo es el de Vox: el que no admite la violencia machista, una evidencia trágica en este país.
DdA, XXII/6265

No hay comentarios:
Publicar un comentario