Estas dos breves cartas se publicaron anteayer en la sección de Cartas al Director del diario El País. Hacen referencia a dos asuntos que pueden parecer distintos, pero si se ha dado el primero, la convocatoria de unas jornadas en las que se pretendía lisa y francamente blanquear la dictadura de 1939, es porque medio siglo después del fallecimiento del dictador y con más de cuarenta años de régimen democrático, la iglesia católica tiene el poder, como dice el segundo comunicante, de rebajar a los ciudadanos a la condición de feligreses, mientras que a los obispos se les otorga, en la transmisión de un funeral confesional por la televisión pública de un Estado que no lo es, la calidad de autoridades eclesiásticas. Tal como ocurría en la dictadura franquista. En cuanto al aplazamiento de un homenaje de Estado laico para priorizar un funeral religioso católico por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, no es un hecho menor ni neutro, como alguien escribió, sino una decisión política con sesgo marcadamente ideológico, propia también de un régimen confesional como el que se nos impuso al final de un guerra cruel en la que la jerarquía eclesiástica ganó su título de autoridad. Lazarillo
LOS QUE SÍ PERDIERON LA GUERRA CIVIL
La Guerra Civil la ganaron los militares rebeldes y la perdió el ejército republicano, en el que combatieron mis dos abuelos. En mi familia siempre supimos que nosotros éramos del bando de los vencidos. Y que vivíamos mucho peor que los que la habían ganado. La jornada sobre la guerra civil titulada La Guerra Civil que todos perdimos no deja de ser un nuevo intento de blanquear el golpe militar de 1936 y la represión posterior del régimen franquista. No se puede ser equidistante entre los que se levantaron contra el gobierno legal de la República y los que la defendieron. Que hubo un golpe de Estado contra la legalidad y que Franco fue un dictador criminal son certezas históricas referidas en múltiples tratados sin la más mínima duda. Y no, quien escribe esos textos no son exaltados ultraizquierdistas, sino respetables expertos y profesores, muchos de ellos de prestigiosas universidades nacionales y extranjeras. Necesitamos más educación sobre la Guerra Civil y el franquismo y menos debates sesgados que solo sirven para confundir y dar alas a la ultraderecha heredera de los que sí que ganaron esa guerra. Gregorio Garrido Cantarero. Getafe (Madrid)
¿CIUDADANOS
o FELIGRESES?
Vi la retransmisión por TVE de la misa funeral por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. Hizo su entrada el jefe del Estado y sonó el himno nacional. Estado aconfesional, acto religioso con un montón de obispos y clérigos, como si todo fuese lo mismo, rebajando a la población del rango de ciudadanos al de feligreses o parroquianos. En el relato, la alusión constante a los obispos como “autoridades eclesiásticas”, en un país donde la única autoridad deviene del poder civil legítima y democráticamente constituido y no del Vaticano. Cándido Barral Alvarello. A Coruña.
DdA, XXII/6250

1 comentario:
Con la Iglesia seguimos topando... Ellos bendijeron a Franco y bendicen a sus herederos.
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