viernes, 23 de enero de 2026

¿PADECE DEMENCIA FRONTOTEMP0RAL DONALD TRUMP?



Félix Población

Donald Trump en Davos acaba de dar estos días una imagen que induce a preguntarse una vez más por su estado de salud. Mostraba hematomas en ambas manos, por lo que los rumores no se dejaron esperar*. También fue noticia reciente que quien fuera médico del vicepresidente Dick Cheney, Jonathan Reiner, solicitó una investigación sobre el estado de salud mental de Trump.  Lo que aquí sigue puede que muchos lo hayan pensado, sin ser médicos, a la vista de los modos y talante de quien ha llegado a la Casa Blanca a más avanzada edad que ninguno de sus predecesores (79 años). El doctor Héctor L. Brisbie, que es o ha sido director de Investigación en Salud Pública en Colorado, asegura lo siguiente en el Canal Astillero, presentado por el periodista mexicano Julio Astillero: Donald Trump no llegará como primer mandatario al Campeonato Mundial de Fútbol de este año que se celebrará en su país, México y Canadá, puesto que se lo impedirá la demencia frontotemporal que padece. El doctor explica en el vídeo detalladamente los síntomas de esta enfermedad neurodegenerativa que se pueden advertir en el comportamiento del actual inquilino de la Casa Blanca y que se refleja en cambios conductuales, cognitivos y motores. Tiene Trump, según el doctor Brisbie, señales inequívocas de desinhibición conductual, un control ejecutivo deteriorado y una apreciable confabulación mental que lo hace prodigarse en mentiras que da como verdades. También se perciben en su relación social incoherencia comunicativa y deterioro en la organización del lenguaje, entre otras características propias de ese tipo de dolencia. Su conducta es fluctuante, pasando de periodos de somnolencia a otros de gran actividad, apreciables los primeros a mitad del día y los segundos antes de esa hora o ya de madrugada. La intervención del doctor en Canal Astillero merece ser escuchada, pues en ningún momento habla Héctor L. Brisbie de la posibilidad de que Donald Trump sufra demencia frontotemporal. Las del doctor son afirmaciones rotundas, asegurando que el mandato del presidente no pasará de este primer semestre, dado que desde hace diez años se pueden advertir indicios de la enfermedad, si bien no tan notables como ahora.

*TRUMP EN DAVOS

Lo que presenciamos en Suiza no fue un discurso político. Era una radiografía
Michael Jochum*
En el Foro Económico Mundial de Davos, Donald Trump no se limitó a avergonzar a los Estados Unidos frente a sus aliados; reveló, con claridad clínica, la patología que ahora define su presidencia y la patología de sus partidarios activamente anhelan. La fanfarrona, el agravio, las amenazas finamente veladas, el fanfarrón adolescente disfrazado de fuerza: esto no es deriva o declive. Ese es el punto.
Aquí está la peligrosa verdad que finalmente se centra después de Davos: el trastornado Trump en ese escenario es exactamente el presidente que sus seguidores quieren. No toleran el caos; lo requieren. No excusan la crueldad; la aclaman. No malinterpretan las posturas geopolíticas de la propiedad de tierras y la guerra; las ven como prueba de dominio. El espectáculo es la sustancia.
Lo que hace que este momento sea único peligroso no es sólo la depravación de un hombre. Son los millones que miraron esa actuación y pensaron, finalmente, alguien que habla por mí. No nos enfrentamos a un político convencional o a una plataforma opuesta. Nos enfrentamos a un movimiento animado por:
El racismo incrustado en "Make America Great Again", que siempre se ha traducido como Hacer a América Blanca otra vez.
La misoginia que ondeó "Agarralos por el coño" como charla en el vestuario y llamó histeria de responsabilidad.
El antiintelectualismo que confunde la crueldad con la fuerza y trata el conocimiento como debilidad.
Una cosmovisión provincial, empapada en agravios que confunde las torpezas con liderazgo y la exclusión con la soberanía.
Trump no es una pesadilla por accidente. Es el presidente más desprevenido, incondicional y deshonrado en la historia estadounidense por diseño. Un fanático. Un odioso. Un sexista. Un xenófobo. Un hombre con la madurez intelectual y emocional de un niño de cinco años. Está mentalmente enfermo. Es un mentiroso patológico que miente sobre sus mentiras. Está obsesionado con atacar verbalmente a Hillary Clinton, y revela su profundo racismo a través de su constante y obsesivo desprecio de Barack Obama. Donald Trump es una vergüenza para la humanidad.
Nunca he escuchado —ni estoy escuchando— una sola razón coherente, racional, inteligente, informada, educada, moral, basada en hechos, cuerda, madura, patriótica o políticamente válida para apoyar a este “presidente analfabeto, ilegítimo, mentalmente enfermo, con boca de pez. "Lo que sí escucho, fuerte y feo, es resentimiento, odio a sí mismo, rabia impotente, y la alegría de la gente que parece perversamente orgullosa de haber puesto en peligro a todos en este país.
Esto ya no es izquierda contra derecha. La verdadera pregunta es si normalizamos esta enfermedad colectiva—o la extirpamos antes de que haga más metástasis.
Cada vez que alguien dice, "Pero la economía... y esos ilegales... ” para justificar su apoyo, escucha atentamente. Te están diciendo exactamente en qué parte del reflejo de Trump se ven a sí mismos.
¿Las buenas noticias? Los espejos pueden romperse. Pero solo si dejamos de mirar hacia otro lado.
*Michael Jochum: No es solo un baterista: Reflexiones sobre el arte, la política, los perros y la condición humana

  
DdA, XXII/6236

4 comentarios:

cineforumgijon dijo...

Desde luego es posible (y hasta probable) que la padezca dada su edad... Pero lo que es seguro es que, en su personalidad, se combinan rasgos narcisistas con delirios paranoides de grandeza que derivan en cierto trastorno antisocial (psicopático)... Un cóctel, por cierto, frecuente en la política nacional e internacional y que resulta muy útil para los individuos que lo tienen en estos tiempos de egolatría (que diría Guillermo Rendueles).

Félix Población dijo...

Habría que preguntárselo a quien citas, no sé si anda por ahí, pero una entrevista con Trump como asunto sería interesantes, CF.

cineforumgijon dijo...

Puedo proponérselo... Ahora hace tiempo que no lo veo (y algún amigo común creo recordar que me dijo en algún momento que había tenido algún problema de salud), pero fui alumno suyo (de Psicodiagnóstico en la Facultad de Psicología de Oviedo) y luego buen amigo (en una época cenábamos juntos de vez en cuando los fines de semana con él y María Jesús, junto a Aida Terrón y Cienfu, ya fallecido; corrimos algún Villa de Gijón juntos y hasta teníamos un proyecto de hacer un libro en común sobre "la desaparición del mal", que partía de la tesis, sostenida por el desde la práctica psiquiátrica, y por mí desde la filosofía política, de que el auge del Estado del Bienestar, con la aportación esencial de la democracia había construido un concepto consensual de "normalidad" que se encarnaba, por vía de un supuesto "consenso social", en las constituciones y el derecho positivo, de modo que el que "actuaba mal", por hacerlo contra esa "normalidad positiva supuestamente consensual", no lo hacía por maldad sino por alguna forma de locura; por supuesto ambos coincidíamos en una fuerte crítica a esa elusión del mal). Bueno, en resumen, que intento contactar con él y proponerle la entrevista a ver qué me dice. Si está en condiciones personales para afrontarla no dudo que aceptará, pero ya digo, no lo sé en este momento.

Félix Población dijo...

Gracias. A ver si es posible.

Publicar un comentario