viernes, 9 de enero de 2026

LA MIRADA DE UN NIÑO DE GAZA

 


Lazarillo

Esos ojos tienen sólo cinco años,
pero han vivido la barbarie y no pueden decirnos
nada más que su rastro de sangre,
la sangre de un hermano asesinado y una madre lisiada
por el odio de los invasores de su tierra de olivos.

Adam Abu Halib necesita tratamiento para sus ojos
y también para su alma mutilada,
sólo así se evitará que a esos ojos y a ese alma
los nuble la tiniebla.
Puede que nos asuste la expresión de esos ojos,
pero es la que le queda a un niño de sólo cinco años
después de haber visto y sentido tanto horror.

Alguien debe curar de inmediato
las heridas físicas de esos ojos,
porque sobre la honda y hosca herida
que expresa esa mirada,
habría que desplegar tanta justicia y humanidad
que quizá no fueran las suficientes nunca
para reparar en lo posible todo lo que nos grita a la cara.

Y TODAVÍA LOS MEDIOS TITULAN ASÍ



DdA, XXI/6223

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