Sabemos que las relaciones del director de Canal Red, Pablo Iglesias, con el presentador de Al rojo vivo Antonio García Ferreras y directivo de La Sexta no son las mejores, pero esta información de Diario Red podría ser rebatida o desmentida, en todo caso, por el citado Canal. Se habla en ella de que reporteros de La Sexta trataron de conseguir imágenes del rescate de cadáveres de las víctimas mortales del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, algo que fue interceptado por la Guardia Civil. La zona era de acceso restringido, para la que los reporteros no contaba con permiso alguno. Rodrigo Romanelli firma la noticia en Diario Red. No se espera que se publique en otro medio, a pesar de la gravedad que supondría esa falta de respeto las víctimas y a sus familiares, de haber cumplido su propósito el citado canal:
La emisión en directo de un especial de Al Rojo Vivo dedicado al accidente de tren de Adamuz, que ha costado la vida al menos a 39 personas, con datos aún provisionales y posibilidad de que aumente según avancen las labores de rescate, vuelve a poner sobre la mesa la línea roja que separa el derecho a la información del sensacionalismo. Durante la cobertura del descarrilamiento del tren Iryo, La Sexta volvió a demostrar que el respeto a las víctimas y a sus familiares queda en un segundo plano frente a la necesidad de alimentar el “minuto a minuto” con carnaza televisiva.
Mientras los servicios de emergencia trabajaban contrarreloj en tareas de excarcelación —un proceso traumático y delicado donde la intimidad de las víctimas debería ser la prioridad— un equipo de reporteros se encontraba apostado en un terreno privado, grabando las labores de rescate a escondidas a través de una valla, cuando fue interceptado por la Guardia Civil. En el momento en que los agentes solicitaron documentación y permisos para emitir imágenes en una zona de acceso restringido, la narrativa del programa cambió de forma instantánea.
Mientras se producía la petición de documentos, las cámaras registraron toda la escena. El reportero, ante la solicitud de identificación, respondió que contaba con un permiso verbal del propietario de la finca desde la que estaban grabando. Desde el plató, Ferreras criticó la intervención de la Guardia Civil: “Bueno, pues nada, ahora se dedican a pedir la documentación del periodista de La Sexta, del jefe de informativos de La Sexta Noticias en Andalucía y de Tano, nuestro cámara, que estamos ofreciendo esas imágenes.” En ese momento, el accidente de Adamuz dejó de ser el centro de la noticia y el foco se desplazó hacia el propio programa, que utilizó el incidente para presentarse como víctima de una supuesta persecución. Así, se desvió la atención de lo verdaderamente grave: el uso de la muerte y del rescate como material televisivo para sostener el share.
DdA, XXII/6232

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