jueves, 27 de noviembre de 2025

LA SANTÍSIMA TRINIDAD Y SU MADRE


Félix Maraña

Las personas del verbo*

Tiene el Espíritu Santo,
ese ente sin estatuto,
un papel sin duda astuto
y también tiene otro tanto
de halo y no sabemos cuánto.
Dicen que observa y que media,
sin ser parte en la comedia,
Informa si es menester,
pero no se deja ver,
y si le piden promedia.
Como un ángel de la guarda,
acude en segunda instancia,
con estudiada distancia,
aunque a veces se resguarda,
por estar en la vanguardia
del trabajo por hacer.
Tiene bastante con ser
un migrante sin papeles
pero con orla de Apeles
y en pintura aparecer.
Tiene lo que hay que tener,
para actuar como un serio
guardián con mucho misterio
y bula para esconder
su papel sin ofender
a quien le invoca o suplica.
Un papel que no se explica
sin recurrir a la fe,
por eso no sabe qué
ni cómo se identifica.
Las tres personas del Verbo,
aunque trabajan unidas,
hacen discretas salidas,
como pitufo protervo
que tiene vida y acervo
y una cierta autoridad,
por algo son trinidad,
en la tierra y en el cielo.
Son tipos con mucho celo,
sin casa ni propiedad.

*[En los primeros días de su escolarización nuestra niña se escandalizó al ver que un sacerdote entró en el aula, exigió que todos se pusieron en pie y, sin mediar otra palabra, exclamara:
-- En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.
La niña, extrañada por lo dicho, se pronunció de inmediato:
-- ¿¡Y la madre!?].

DdA, XXI/6180

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