Lazarillo
El presidente de la república de Colombia, Gustavo Petro, ha vuelto a tener una intervención destacable en el ámbito internacional. En su reciente discurso (el cuarto y último) ante la Asamblea General de la ONU, criticó como cabía esperar a Donald Trump, a quien señaló como “cómplice del genocidio en Gaza” y responsable del asesinato de jóvenes mediante misiles en el Mar Caribe. Durante su discurso habló de migración, comparando el racismo actual con el de Hitler, y denunció que “la migración es una excusa para que una sociedad rica y blanca se crea superior”. Quienes tengan unas mínimas nociones de historia ya saben a qué pueden conducir estos criterios xenófobos y racistas, a los que parece haberse apuntado últimamente Junts en Cataluña, ante su competidor en las urnas, Aliança Catalana. Petro también repitió la consigna “libertad o muerte”, mostró un pin alusivo a Bolívar y advirtió que el mundo tiene solo diez años, diez, para evitar un punto de no retorno en la crisis climática que el primer mandatario de Estados Unidos desprecia. Además, lanzó pullas contra el discurso sobre el Tren de Aragua y defendió que el verdadero trasfondo es el bloqueo a Venezuela y el interés en su petróleo. Como de este discurso del presidente colombiano no tendremos noticia en la mayoría de los medios de comunicación de este país, no está de más tratar de darlo a conocer, al menos a quienes sigan las lúcidas intervenciones internacionales del presidente de aquella república y saben de su razonada elocuencia y fondo conceptual.
DdA, XXI/6113
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