viernes, 15 de diciembre de 2023

CONCURRENCIA DE VARONES EN EL PASEO DE BEGOÑA UN DÍA DE 1932

 


Félix Población

Probablemente, por la desnudez de los árboles, Constantino Suárez hizo esta fotografía del Paseo de Begoña una mañana festiva de otoño o invierno, quizá más bien de otoño porque entre los paseantes, en su mayoría varones, hay algunos que visten abrigo o gabardina y otros no llevan esas prendas. No pocos se cubren la cabeza con una boina y entre la concurrencia se advierten algunos grupos que conversan. 

Al fondo aparece el edificio del Teatro Dindurra, con el café del mismo nombre haciendo esquina con la calle Covadonga. De los ventanales frontales del teatro pende una pancarta, sin que se pueda distinguir su texto, pero al datar de 1932 la instantánea, cuando la Segunda República apenas llevaba un año de andadura y se mantenían aún algunas de las expectativas que había levantado el nuevo régimen, es muy probable que en el escenario del teatro tuviera lugar algún acto de tipo político. Quizá la preponderancia de hombres en el citado paseo tenga alguna relación con esto, dado que entonces era rara la concurrencia de las mujeres a este tipo de actos. 

El teatro Dindurra (hoy teatro Jovellanos) sería bombardeado por la aviación que Hitler prestó a Franco días antes de la ocupación de Gijón por las tropas franquistas el 21 de octubre de 1937, siendo también el fotógrafo gijonés quien dejara constancia de la imagen, poco antes de que fuera detenido y encarcelado por las nuevas autoridades militares. 

Lo que más me ha llamado la atención de esta fotografía es lo que permite el contraste de luz y sombre que se aprecia en la imagen y que hace resaltar la lectura que algunos paseantes en primer término hacen de algún tipo de publicación impresa. Esto es algo que en el transcurso de las últimas décadas ha ido desapareciendo de la vida cotidiana de nuestras ciudades y que formó parte del paisaje urbano durante buena parte de la existencia de la gente de mi generación e hizo de los kioscos, en proceso de desaparición hoy en día, un lugar muy frecuentado.

La pequeña pantalla del teléfono móvil es el hábito de lectura más extendido ahora entre los transeúntes, con una repercusión a mi juicio perjudicial en su utilización por parte de nuestros menores, a la que, por fin, parece que el nuevo gobierno va a aplicar las restricciones que debería haber decidido mucho antes de que el negocio primara sobre la educación ciudadana. Ahora hace hace falta, además, que los padres contribuyan también a esas restricciones y eviten en lo posible el acceso de los menores a la pornografía, cuyas consecuencias están siendo nefastas para su educación cívica.

DdA, XIX/5.519  

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