viernes, 28 de agosto de 2020

DON ADOLFITO, EL VIOLINISTA ANDANTE



Félix Población

Nos cuenta hoy José Bolado que uno de los músicos ambulantes más conocidos en Asturias durante el último cuarto del siglo XIX y principios del XX fue un tal Don Adolfito, cuya imagen ha llegado hasta nosotros gracias a dos fotografías de Baltasar Cue Fernández. Los pocos datos biográficos que se conocen del violinista se publicaron en algunos periódicos de la época como El Oriente de Asturias, que el 1 de agosto de 1914 dice de él: "Siempre gentil y arrogante, nos visitaba todos los años; llegaba a pie, calzando alpargatas, airoso y sonriente como si viniera de un higiénico paseo, cuando tal vez la jornada fuera de varias leguas; llevaba una pequeña mochila a la espalda, el violín enfundado bajo el brazo y cubriendo su cabeza un sombrero a lo mosquetero"Físicamente era alto, delgado, con el pelo completamente blanco, el bigote retorcido, la barba cortada en punta, pulcro y atildado en su miseria. Don Adolfito se llamaba en realidad Adolfo Serrano, o Adolfo Rodero, o Adolfo Carballo García según dice Rafael Gutiérrez Colomer en Tipos populares santanderinos. Había nacido en 1841 en Santiago de Compostela y pertenecía a una distinguida familia de esa ciudad. Todos los cronistas le describen como "simpático, vehemente y apasionado". Debido a un desengaño amoroso o a la muerte de una joven amada -escribe Bolado- su cabeza se trastornó, circunstancia que unida a la ruina económica de su familia y a la muerte de sus padres, le condujo a “lanzarse al mundo, sin más amparo en su desventura que Dios y su violín". Sus "excursiones artísticas", como él gustaba de llamar a su deambular, duraron treinta años y transcurrieron por tierras de Galicia, Asturias y Cantabria, siempre tocando el violín por villas y ciudades. Lo que se le diera había que hacerlo como regalo, porque su extremada y cierta delicadeza no le permitía recibir limosnas. No está claro el año en que murió, pues se barajan varios muy distantes que van desde 1887, en el que habría sido asesinado en su localidad natal, a 1914, según los distintos periódicos de Asturias y Santander que publicaron la noticia. Pulcro y atildado en su miseria, el personaje merecería haber quedado impreso en las páginas de alguno de nuestros escritores del norte. Lo quiero imaginar iluminando con su música alguna joven vocación en alguna atrasada aldea de su camino errante.


   DdA, XVI/4595   

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