miércoles, 18 de marzo de 2020

LAGARDE: "LOS ANCIANOS VIVEN DEMASIADO. TENEMOS QUE HACER ALGO, ¡Y YA!"


Félix Población

Si por algo se caracterizó el dilatado curso de las civilizaciones que nos precedieron fue por el respeto a la ancianidad. Eso es algo que en los últimos tiempos se ha ido perdiendo y quizá augure el predecible fracaso del neoliberalismo y la sociedad mercantilizada que su implantación ha traído consigo, con una pérdida notable de valores y un creciente grado de deshumanización.

Ayer tuvimos noticia del fallecimiento de 17 ancianos en una residencia de Madrid como consecuencia del coronavirus. Según esa información, de un total de 200 internos 70 al menos están contagiados. Ni los familiares de los fallecidos ni los familiares de los enfermos han tenido posibilidad  de despedirlos ni la tiene para verlos. Súmese, por lo tanto, a la clara incidencia de la mortalidad de la epidemia sobre nuestros mayores, la desgracia de abandonar la vida o enfermar en soledad.

Las cifras de fallecidos y contagiados en esa residencia madrileña revela algo de lo que no estamos siendo informados con la suficiente transparencia: el alto número de personas mayores de setenta años que sin duda están falleciendo en nuestro país. Tenemos información de ello en Italia, donde la proporción más alta de muertes se está dando en la franja de edad comprendida entre los 80 y los 89 años, el 44,3 por ciento, seguida de la que va de los 70 a los 79 años, con un 34,2 por ciento. La edad media de los fallecidos está situada en los 80 años. ¿Por qué no se nos facilita esta información en España, a la vista, sobre todo, de episodios tan llamativos como el de la residencia madrileña?

Álvaro Noguera

Hace algo así como siete u ocho ocho años, un tal Taro Aso, ministro japonés de Finanzas, declaró que las personas mayores deben “darse prisa y morir” para aliviar los gastos del Estado en su atención médica. Declaraciones especialmente alarmantes en una sociedad en la que el 25% de la población tiene más de 60 años. El propio Aso andaba entonces por los 72, por lo que actualmente podría ser una de las víctimas mortales de la pandemia que acelera la muerte de nuestros ancianos, en correspondencia con su deseo.

Lo dicho por Taro Aso también lo había manifestado la presidenta del Fondo Monetario Internacional, una señora que rondaba los 324.000 euros en haberes, libres de impuestos. Christine Lagarde, hoy al frente del Banco Central Europeo y por lo tanto con responsabilidad en nuestros destinos, dijo tal que así: "Los ancianos viven demasiado y es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo, ¡y ya!". 

     DdA, XVI/4438    

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