jueves, 14 de marzo de 2019

NO CABE LA RESIGNACIÓN BAJO EL SIGNO DE LA INVOLUCIÓN


Félix Población

El artículo de entrada del número de marzo de la revista El viejo topo va a interesar a muchos de sus lectores porque es una cuestión de trascendente y más que preocupante actualidad. José M. Roca plantea que estamos en tiempos de resistencia o involución porque vivimos bajo el signo de la involución, promovida por un fascismo sin uniformes.

Todo empezó con la revolución conservadora aplicada por los gobiernos de Reagan y Thatcher con objeto de restaurar el poder del capital mediante la desregulación financiera, económica y liberal para liberar al mercado de trabas legales e injerencias políticas, así como para promover un individualismo patológico y reconducir la democracia hacia la apatía ciudadana, tal como señalaba uno de los primeros informes de la Comisión Trilateral.

En nuestros días, según Roca,  no es el fantasma del comunismo el que recorre Europa para removerla desde sus cimientos en favor de los desposeídos, sino el del viejo fascismo para favorecer a los potentados, escondido -como ya ocurriera hace un siglo- detrás de himnos y banderas nacionales, gritos de alarma sobre la patria en peligro y encendidas soflamas en pro de la nación y la raza. Favorece este renacimiento de la ultraderecha el malestar creciente de la población ante la pérdida de derechos y la desigualdad creciente promovida por la crisis. Su éxito reside en ofrecer soluciones simples y demagógicas a problemas complejos, tal como observamos en nuestro país hasta extremos en verdad insospechados.

Para el autor es preciso construir un socialismo sin barbarie, una vez conocida la barbarie del capitalismo y el fracaso del socialismo con barbarie, porque de  ningún modo nos debemos resignar a aceptar proyectos políticos que refuercen la barbarie.

Mi entrevista con el historiador y profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, Carlos Taibo, analiza los 150 años del anarquismo español a propósito de su libro Los olvidados de los olvidados. También, en este número 374 de la revista, podemos leer una segunda entrevista con Armando Balsebre y Rosario Fontova acerca de La reina de la radio, esto es, doña Elena Francis, sobre la que ambos autores han escrito Las cartas de Elena Francis. Una educación sentimental bajo el franquismo (Ed. Cátedra, 2018). Firma la entrevista Salvador López Arnal.

Higinio Polo escribe un largo artículo titulado Patriotas del desorden, cuy texto por lo menos inquieta. Sostiene que Estados Unidos, como si no hubiera aprendido nada de las criminales contiendas emprendidas en Oriente Medio, sigue agitando las banderas de la imposición y la guerra, encerrado en su ambición imperial y castigando al mundo con la furia de los patriotas del orden, personificados en la figura de su actual presidente. 

Otras colaboraciones a destacar son la de Eduardo Luque sobre El caso Huawei y la guerra por el dominio de la tecnología, el de Mark Aguirre que trata de dar respuesta a la pregunta sobre si son los huzíes que defienden Yemen agentes de Irán -como dicen las empresas de comunicación-, el de Antonio García Vila acerca de La gloria y miseria de Leopoldo María Panero y las páginas de debate en torno al marxismo y la cuestión nacional española.

                      DdA, XV/4114                 

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