jueves, 21 de febrero de 2019

LOS RESTOS DE FRANCO SALDRÁN DE SU SANTO SEPULCRO EN BREVE

Félix Población

Ayer tuvimos noticia de que el secretario de Estado de la Santa Sede disiente del prior custodio y exfalangista del Valle de los Caídos, para quien aquella basílica levantada con el trabajo de presos republicanos es inviolable. Pietro Parolin, que así se llama,  no es partidario de oponerse a la exhumacion del dictador de su santo sepulcro, donde se le honró con misas, palios y preces. 

Estima Parolin, por lo tanto, que el Gobierno español puede reinhumar los restos mortales de Franco en otro lugar y así se lo ha dicho a la vicepresidente Carmen Calvo en una carta fechada el 14 de febrero, coincidente con la noticia de la convocatoria de unas próximas elecciones generales por parte de Pedro Sánchez. No deja de ser interesante esto último, porque entre la triple derecha pura y dura -con añosas incrustaciones de extrema- no son pocos los que estiman que el presidente del Gobierno podría utilizar la exhumación del extinto caudillo por la gracia de Dios con afanes electoralistas. 

Tendríamos así que la iglesia vaticana, en contra de la española o de la de algunos de sus bien decantados monseñores, favorecería esa estrategia e impulsaría posiblemente al Gobierno a realizar esa exhumación de modo más o menos inmediato, antes de que el santo sepulcro del dictador pudiese perdurar algunos años más como consecuencia de una previsible victoria de la derecha trina, entre la que campa un partido afín al viejo régimen, del que se dice hijo,  según soflama de su líder caballista.

Tengo por seguro que, ante esta expectativa y a falta de una gestión de gobierno más perdurable y satisfactoria, Pedro Sánchez será el presidente (tercero del PSOE) que acabe con el mausoleo de Franco en Cuelgamuros, el único destinado a un dictador que ha perdurado en este planeta durante cuatro décadas de democracia. Que esto pueda servir para ganar votos al partido en el Gobierno a estas alturas, añade vergüenza a esa prolongada dilación, pero estamos donde estamos, en un país que mantiene bajo tierra todo un cementerio clandestino de víctimas de esa dictadura.

PS. El 21 de julio de 2011 leíamos esta noticia en la prensa alemana: De Rudolf Hess, el que fuera lugarteniente de Hitler y único recluso de la prisión berlinesa de Spandau hasta 1987, ya no queda ni la tumba presidida por una estela en la que se leía: "Me atreví". Los restos de Hess fueron exhumados en la madrugada de ayer, y su tumba desmantelada en el cementero de la localidad de Wunsiedel. El motivo, acabar con los homenajes y peregrinaciones que los neonazis organizaban cada agosto en el lugar para conmemorar su muerte. La operación comenzó a las cuatro de la madrugada y concluyó a las seis. Del ataúd no quedaba nada y los huesos estaban en la tierra, explicó el jefe del cementerio, Andreas Fadel, al diario Bild. Los restos se pusieron en un nuevo ataúd y han sido, o serán, incinerados, con sus cenizas esparcidas en alta mar, informaron fuentes de la parroquia.

Profesor de Historia Contemporánea en la UCM, pertenece a una nueva generación de investigadores que llevan años trabajando para renovar los estudios sobre la Guerra Civil y el franquismo. Desencantado con la deriva política de la cátedra de la Memoria Histórica, demanda la apertura de los archivos bloqueados por el Estado, la eliminación del espacio público de los símbolos de la dictadura y la anulación de las sentencias de los tribunales militares dictadas por el régimen.

Artículo de Escudier: Con Franco moríamos mejor

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