domingo, 17 de febrero de 2019

HAY QUE TRADUCIR AL CASTELLANO "UN CESTO DE MAZÁS"


 Con la confianza que me merecen la sensibilidad e inteligencia literaria de quien hace el siguiente comentario, me uno a la petición de Remedios para que este libro, recomendado también por mi estimada Hilda Farfante, se pueda leer en breve en castellano. Hay que traducirlo. La autora de Un cesto de mazás dice haber vivido en 1936 mientras escribía su obra:

Remedios Palomo

Hoy he terminado de leer “Un cesto de mazás. Memoria das vítimas do 36 e do tempo que veu” de Montse Fajardo Pérez. No es un mero libro, eso sería decir muy poco. “Un cesto” es una gran obra de justicia con las víctimas del golpe de estado, de las que fueron asesinadas y de las que pudieron sobrevivir. Sobrevivir pero de aquella manera, de la manera que Montse cuenta en este libro.
He viajado con él llorando por el metro y lo he terminado esta mañana en casa. Iba llorando porque en este libro está escrito todo lo que mi abuela no me contó y todas las historias que en mi pueblo se callaron y se callan.
Es Galicia, pero es España entera. También es mi pueblo, es la casa de mis abuelos y es su vida y es la mía.
El libro solo está en gallego pero yo me he atrevido con él, no me quedaba otra. Aunque me ha faltado un diez por ciento de comprensión, me ha resultado maravilloso acercarme a los sentimientos en la lengua en la que fueron expresados. Pero es muy importante traducirlo, ya te lo dije una vez Montse Fajardo, hay que traducirlo ya.
En julio del 36, Celestino Carbia era el alcalde de su pueblo como mi abuelo lo fue del suyo y esa coincidencia es la que me ha hecho escoger ese fragmento de historia para que veáis el parecido:”Mira que le dijeron que se marchase, cuando se vio que eso del golpe no iba a acabar bien,...pero él dijo que no, que por qué se iba a marchar , que no tenía nada que temer, que no había hecho mal a nadie, que por qué lo iban a matar a él”. ¿A que parece que nos habla mi abuelo?
Dice Montse que ella permaneció viviendo en el 36 mientras escribía el libro. En eso nos parecemos, yo vivo en abril del 31 y en el tiempo que vino después desde que me condujo hasta allí mi abuelo.
Fueron Hilda Farfante Gayo y Leti las que me indujeron al libro. No saben ellas cuantísimo se lo agradezco.

                DdA, XV/4090              

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