miércoles, 2 de enero de 2019

MADURO ENTREVISTADO POR RAMONET: "HE CONVOCADO A LA OPOSICIÓN A DIALOGAR MÁS DE 300 VECES"

A lo largo de los últimos años, y antes  ya con Hugo Chávez como presidente de aquella república, la mayoría de los medios de información de nuestro país se han dedicado a criticar con suma dureza la política llevada a cabo en Venezuela, como si les fuera la vida en ello. En la memoria queda para vergüenza del rotativo, aquella falaz portada del diario El País con una supuesta fotografía en portada del presidente Chávez agonizante. Desde que Nicolás Maduro está al frente del gobierno venezolano, se ha venido manteniendo similar línea de información y opinión, sin que ninguno de esos medios críticos haya tenido al menos el propósito de entrevistar al máximo responsable de los supuestos males que afligían a la nación. Únicamene Jordi Évole, de La Sexta, llevó a cabo esa interviú, en el propio palacio de Miraflores, antes de que Ignacio Ramonet colgara hoy en las redes la que ha sostenido con Nicolás Maduro, y que ha realizado para Globovisión. Como titular selecciona el reputado periodista estas palabras del presidente venezolano:   « Washington y Bogotá mantienen una política permanente de terrorismo contra Venezuela. » Ramonet introduce la entrevista con el texto que sigue, que como la entrevista son indispensables para formular juicios de valorar sobre la situación política y económica en aquel país, sobre todo si el análisis se realiza desde el ámbito mediático español:


Ignacio Ramonet

En Venezuela, para desconsuelo de los antichavistas, el año 2018 terminó con una nueva victoria del presidente Nicolás Maduro. Su formación política, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados en el seno del Gran Polo Patriótico (GPP) ganaron los comicios municipales del 9 de diciembre. Ya el 20 de mayo anterior, los venezolanos se habían pronunciado democráticamente en favor de la reelección del mandatario, cuyo segundo período de gobierno (2019-2025) comienza este 10 de enero.
Si en el campo político, el chavismo -que cumple veinte años en el poder- sigue teniendo un apoyo electoral mayoritario, en cambio, en otros ámbitos, afronta no pocas dificultades.
En la esfera de la vida cotidiana por ejemplo, la guerra económica y las sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados han creado una serie de inconvenientes -entre ellos la fuerte inflación- que complican cruelmente la normalidad ciudadana.
Por otra parte, el acoso financiero también obstaculiza la importación de alimentos, de medicamentos y de piezas de recambio. Y la persistente corrupción empeora las cosas. Todo lo cual tiene a veces dramáticos desenlaces. Consecuencia : muchas personas están descontentas. Otras están optando por salir del país.
Víctima de sus errores, de sus excesos y de sus propias pugnas internas, la oposición se ha mostrado incapaz de sacar provecho de este áspero contexto social. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se ha disgregado y atomizado hasta el punto de volverse invisible e inaudible. Sus principales dirigentes –tanto los que se instalaron en el extranjero como los que se han quedado en Venezuela- siguen denunciando la « dictadura » y la « represión política ». Pero carecen de credibilidad.
A este panorama, ya de por sí intrincado, se añade la perenne guerra mediática contra la Revolución Bolivariana que pone en escena para el mundo, con los horrendos ingredientes del cine de catástrofes, un supuesto « desastre venezolano ».
El pasado 26 de septiembre, en Nueva York, ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Maduro denunció con amplios detalles los diversos ataques de una « agresión internacional » contra su país. Sin omitir recordar la criminal tentativa de magnicidio contra él ocurrida en Caracas el 4 de agosto pasado.
Cualquier otro dirigente, ante semejantes adversidades, hubiese claudicado. No es el caso de Nicolás Maduro quien, una vez más, ha dado muestras de una resilencia excepcional. Para enfrentar la guerra económica, sorprendió de nuevo a sus adversarios con una triple ofensiva : consolidó la criptomoneda Petro, lanzó el Bolivar Soberano, y propuso el Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica.
Por otra parte, pese a las dificultades, la Revolución Bolivariana ha seguido cumpliendo sus objetivos de justicia social: entregó hace unos días la vivienda digna número 2,5 millones ; los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) proveen de cajas de alimentos básicos a cerca de seis millones de familias humildes ; se está a punto de alcanzar las tres mil comunas productivas ; se avanza hacia la autosuficiencia en los rubros : maíz, arroz, azúcar, leguminosas, cacao, café y soja ; y en materia de educación, más de 10 millones de personas acuden a las aulas de clases y el 75% de ellas lo hacen en escuelas públicas y gratuitas, desde la educación inicial hasta la universitaria, en permanente mejoramiento de la calidad.
En política internacional, las autoridades venezolanas han seguido enfrentando la hostilidad de Washington y de algunos de sus aliados, en particular europeos. Asi como los ataques de los gobiernos conservadores latinoamericanos reunidos en el seno del Grupo de Lima.
Muy distinta ha sido, en cambio, la actitud de diversas grandes potencias cuyos jefes de Estado han expresado su solidaridad con la Revolución Bolivariana.
A este respecto, por ejemplo, el presidente Maduro fue invitado a visitar China en septiembre pasado reuniéndose con el presidente Xi Jinping. Por otra parte, el mandatario venezolano recibió en Caracas al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en diciembre, con quien ha establecido una relación de gran confianza. Y ese mismo último mes de 2018 realizó otro importante viaje a Moscú donde firmó sustanciales acuerdos con el presidente Vladimir Putin. Confirmando de este modo que Venezuela no está aislada.
Conozco a Nicolás Maduro desde hace más de diez años cuando era ministro de asuntos exteriores del presidente Hugo Chávez. Ha sido, por antonomasia, de 2006 a 2012, « el » canciller de la Revolución Bolivariana. Como los míticos Litvinov y Molotov lo fueron de la revolución soviética. Chu-Enlai de la revolución china. O Raúl Roa de la revolución cubana. Es el gran estratega, junto al Comandante Chávez, de todas las batallas ganadas en el árduo y complejo frente diplomático.
Como se sabe, Maduro fue un destacado dirigente estudiantil y un líder sindical legendario. Es también un hombre de amplia cultura, con tres pasiones : la historia, la música y el cine. Dirigió durante años el principal cine-club de Caracas, y sus conocimientos cinefílicos son de una vastedad y de una finura impresionantes.
Por su inteligencia política, siempre ejerció sobre su entorno una auténtica fascinación. “Es un cerebro con gatillo” dicen sus amigos para subrayar la celeridad de su mente. Por ello sin duda, el Comandante Chávez, al salir de la cárcel en 1994, no dudó en eligirle como uno de los pocos no militares que integraron su círculo más íntimo. Y le acompañaron en la conquista democrática del poder.
Puedo testimoniar del afecto profundo y de la confianza que le profesaba el Comandante Chávez. No me sorprendió por consiguiente que, aquel 8 de diciembre de 2012, en su último discurso público, antes de someterse a una intervención quirúrgica que resultaría trágica, el fundador de la Revolución Bolivariana definiera a Maduro, entre varios jóvenes y brillantes líderes chavistas, como el más capaz: « Es un revolucionario a carta cabal. Un hombre de gran experiencia a pesar de su juventud. De una gran dedicación al trabajo. De una gran capacidad para la conducción de grupos. Y para manejar las situaciones más dificiles en distintos frentes de batalla. »
Finalmente el Comandante Eterno lo designó al pueblo como su succesor con aquellas palabras tan típicamente chavistas y tan inolvidables : « Mi opinión firme. Plena como la luna llena. Irrevocable. Absoluta. Total. Es que -si es que yo no pudiera- ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se lo pido desde mi corazón. Es uno de los líderes jóvenes de mayor capacidad para continuar dirigiendo -junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo- los destinos de esta Patria al frente de la Presidencia de la República. Con su mano firme. Con su mirada. Con su corazón de hombre del pueblo. Con su don de gentes. Con su inteligencia. Con su liderazgo. Y con el reconocimiento internacional que se ha ganado.»

                     DdA, XV/4.051                  

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