lunes, 3 de diciembre de 2018

EN ESPAÑA LOS VOTANTES DE IZQUIERDA ARRASTRAN LA MORAL DEL VENCIDO


Jaime Richart

En España los votantes de izquierda arrastran la moral del vencido o del esclavo. Cada día son más escépticos. Empezamos por que teniendo razones más que sobradas para desear el cambio en profundidad, no tienen las ansias de poder de todos esos que, hagan lo que hagan, roben o mientan o mientan y roben a un tiempo, están permanentemente arriba, con una licitud ordnariamente sospechosa o con trampa.  

De los votantes de izquierda que siguen "confiando", unos es porque están acomodados, otros es porque aun viviendo no tan acomodados el idealismo suple con creces sus carencias, y otros, los que se quedan en casa, es porque ya todo les da igual. Están entregados, se han ido desmotivando y dando por enterradas las esperanzas o expectativas de cambio que han venido acariciando a lo largo de estas cuatro décadas.  Quienes en su nombre hubieran debido hacer algo serio en Andalucía y en España durante ese tiempo, no han hecho nada que se parezca a lo que esperaban y, exaltados, prometían sus líderes en los 80. Bien porque no han podido, bien porque se lo han ido pensando mejor y no han querido al ver su ocasión de promocionarse social y económicamente, lo que han hecho es justo lo contrario: reforzar el sistema implantado por los otros, los del pensamiento único. Lo que han hecho es olvidar sus promesas, enriquecerse sus líderes, privatizar a mansalva, engrosar las puertas giratorias, modificar insensatamente leyes como la de arrendamientos urbanos con consecuencias nefastas para centenares de miles de desahuciados, ensalzar la monarquía y alabar a la realeza, para que todo siga aproximadamente igual, o en estos casos mucho peor...

En Andalucía tarde o temprano tenía que llegar la carcoma a esos espíritus. Así es que, entre los ricos y acomodados que han votado a los farsantes de la derecha o a la izquierda nominal, por un lado, y los desengañados de la vida, unos agarrándose al clavo ardiendo de los nuevos apóstoles del cambio aunque sea involutivo por si acaban haciendo algo que les saque del hoyo, y otros quedándose en casa, han dibujado el escenario y el boceto de la farsa que habrá de tener lugar en las próximas elecciones generales.

Todo esto, en Andalucía y en general en toda España, viene a ser algo parecido a lo que ocurre en Estados Unidos. Negros, hispanos y pobres de todas partes viven hartos, desengañados, odiando a diestro y siniestro, refugiados en el sexo, en el alcohol o en la droga, porque no confían en nadie y menos en los escrutinios que suponen  por norma manipulados. Abandonan el poder a quien lo quiera, porque ellos saben que nunca lo van a tener y su causa nunca va a fructificar...

                        DdA, XV/4.027