jueves, 8 de noviembre de 2018

SEGUIMOS SIN SABER QUIÉN ES EL GUARDABOSQUES DE VALSAÍN, CONDENADO A INDEMNIZAR A IRENE MONTERO

El juzgado de Instrucción número 38 de Madrid ha condenado al autor de unas coplas publicadas en 2017 en la revista de la asociación judicial Francisco de Vitoria a pagar 50.000 euros a la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, al considerar que, además de sexista y machista, el texto "erosiona" su dignidad. El título del texto era De monjas a diputadas y estaba firmado con el pseudónimo 'El guardabosques de Valsaín'. Además, en la sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, el magistrado Jaime Moralles condena de forma solidaria a los seis miembros del comité de redacción de la publicación al pago de 20.000 euros a Montero por "no supervisar" el contenido del poema, sobre cuya autoría seguimos sin saber su identidad, tal como apuntaba Lazarillo en este artículo publicado el pasado 16 de diciembre. ¿Sigue en ejercicio ese juez?


Lazarillo

En todos los medios que este Lazarillo ha observado con relación a la noticia, se han calificado como poema los deleznables ripios compuestos por El guardabosques de Valsaín, seudónimo con el que un juez en ejercicio de la Asociación Francisco de Vitoria ha difamado la dignidad como persona y como mujer de dos diputadas de Podemos y también la del secretario general de este partido, Pablo Iglesias. Para quien esto escribe, el término poema comporta por sí mismo una dignidad formal de la que el emboscado de Valsaín carece. Este mal coplero no pasa del estilo y maneras propias del conde de los Gaitanes, a quien sin duda lee con regocijo y que posiblemente conozca la identidad de tal sujeto por afinidades temáticas. A própósito de esa identidad, pensaba este Lazarillo que quien redactó esas heces mentales podría ser un magistrado en avanzado proceso de senectud, hecho por lo tanto a la idiosincrasia del viejo régimen, pero resulta que no, que se trata de un juez en ejercicio, según varios medios. Con este dato podría pensarse que no sería demasiado costoso para un informador sagaz saber quién se esconde detrás de ese seudónimo. Creo que en ello andan al menos un par de diarios y puede que más pronto que tarde se sepa la identidad del individuo. Obviamente, la asociacion profesional a la que pertenece el coplero ruin y encanallado va a tratar por todos los medios de encubrir a quien ha contado con la venia de esa entidad y del director de su publicación oficial para suscribir anónimamente ese vómito. ¡Ojo que mañana puede estar dictando sentencia en un caso de violencia machista!

                    DdA, XV/4.006