martes, 13 de noviembre de 2018

BANALIZAR O NORMALIZAR LA PROSTITUCIÓN ES FORTALECER LA DESIGUADAD HUMANA

Lazarillo

Bajo el título "Nunca sin nosotras", más de 350 feministas y organizaciones de distintos ámbitos profesionales (entre las que figuran, juezas, activistas, periodistas, cineastas, políticas...) han firmado un manifiesto para que se retire la demanda judicial contra el sindicato de prostitutas OTRAS.
​Lo hacen en la víspera de que la Audiencia Nacional celebre este miércoles un juicio para decidir la posible ilegalización de dicho sindicato, después de que varias organizaciones, entre ellas la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres y la Plataforma 8 de marzo de Sevilla, presentaran una demanda el pasado mes de agosto.
El manifiesto lanzado este lunes, viene a sumarse a un amplio y agrio debate en el seno del feminismo sobre la regulación y protección de las mujeres que ejercen la prostitución y viene a reflejar las distintas posiciones dentro del propio feminismo.

Mi estimada amiga Remedios Palomo trae hoy a colación, con motivo de esta noticia, un breve fragmento del capítulo La prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana, correspondiente  un  libro de sumo interés para todos  "Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección", del que es autora Ana de Miguel. Remedios también nos recuerda que la segunda República abolió la prostitución y la dictadura la reguló:
"Queda suprimida la reglamentación de la prostitución, el ejercicio de la cual no se reconoce en España a partir de este Decreto como medio lícito de vida”. Este fue el artículo 1 del decreto del 23 de junio de 1935.
Dice Ana de Miguel: "El objetivo de este capítulo es contribuir a desplazar el debate actual sobre la prostitución de mujeres desde el tema del consentimiento de las prostituidas hacia la reflexión sobre el prostituidor. Mantenemos que el tema del consentimiento invisibiliza la parte fundamental sobre la que se funda la institución de la prostitución: el hombre que demanda que su deseo sexual sea satisfecho y la ideología que encuentra normal, natural y deseable que lo haga. El trabajo reflexiona sobre las consecuencias que el acceso libre y reglado al cuerpo de las mujeres tiene sobre el carácter de los varones, su percepción de las relaciones con las mujeres y su socialización en los valores de la igualdad y la reciprocidad sexual. Por último, se sostiene que una sociedad que banaliza, normaliza e idealiza la prostitución de mujeres es una sociedad que fortalece las raíces de la desigualdad humana."
     
            DdA, XV/4.011