martes, 9 de octubre de 2018

LAS CUATRO ESTACIONES, CON FABIO BIONDI Y SU ORQUESTA "EUROPA GALANTE"



Félix Población

El grupo instrumental Europa Galante, fundado en 1990 por el magnífico violinista Fabio Biondi, tocó ayer en Salamanca, dentro del ciclo Salamanca Barroca que organiza el Centro Nacional de Difusión Música. Europa Galante goza de un reconocido prestigio desde hace años y tiene en su currículum actuaciones muy celebradas en los teatros y salas de conciertos más importantes del mundo. El grupo tiene su sede en la Fondazione Teatro Due de Parma y tiene previstas en disco las grabaciones de la ópera Sila, de Haendel, en el Koncerthaus de Viena, y los Dúos de violín y guitarra, de Paganini.

El programa de ayer en el Palacio de Congresos de Salamanca incluía dos partes, con Vivaldi como protagonista. Por un lado, la Serenata para dos voces, según libreto de autor anónimo, con las mezzosopranos Viva Genaux y Sonia Prina. Se trata de una de las ocho que escribió el compositor italiano, de las que únicamente se conocen tres. Esta serenata, encargada para la boda de Luis XV de Francia con la princesa polaca María Leszczynska, sonó en Venecia un día de septiembre de 1725. Parece haber sido compuesta con premura y llega a ser demasiado reiterativa a lo largo de los 50 minutos de duración. Excelentes ambas cantantes y sobresaliente el dúo final, In braccio de contenti.

Pero si a algunos se no hizo larga esa serenata fue sobre todo por las expectativas que casi todos los asistentes teníamos ante la segunda parte del programa, que se nos hizo corta siendo más larga: 55 minutos. La abrió el Concierto para cuerdas en sol menor, RV 152, a modo de precalentamiento ante de Il cimento dell’amonia e dell’inventione, Las cuatro estaciones, posiblemente las composiciones que más haya escuchado en disco este modesto melómano y que nunca como ayer han llegado a emocionarme con una inédita intensidad. 

Me ocurrió sobre todo con el primero de los conciertos, La primavera, en tonalidad de mi mayor, a partir del largo del segundo movimiento, con Fabio Biondi dando una lección más de sensibilidad y destreza interpretativa gracias a su compromiso de autoexigencia con el colorido, belleza y ritmo de la obra, logrando una perfección en el empaste con la orquesta auténticamente impactante y unos pianissimos maravillosos en su instrumento.

A partir de esa primera emoción, reiterada luego con el allegro non molto de El verano, cada uno de los restantes conciertos adquirió -pese a mis muchas escuchas anteriores- la propiedad de sonar nuevo, fresco, como recién estrenado en mi oídos, con esa singular facultad que tiene el arte -ya sea en pintura, escultura, música o literatura- de renovar sus valores  y revivir en quienes los admiran las emociones que procura cada vez que volvemos a ver una pintura o una escultura, a escuchar una composición musical o leer un poema.

Ayer, Las cuatro estaciones de Vivaldi, con el conjunto Europa Galante bajo la dirección de Fabio Biondi, me llevaron a pensar, una vez más, en los insondables misterios de la creación artística y en los que hacen que esa creación no envejezca y renueve su longevidad y vitalidad a través de tiempo, y a lo largo también de la vida de una misma persona.

                      DdA, XV/3976