miércoles, 5 de septiembre de 2018

Y DESPUÉS DE COSCUBIELA SE NOS VA DOMÈNECH


Félix Poblacion

Era reacio el profesor Domènech a presentarse como cabeza de lista por Catalunya en comú podem en las últimas elecciones al Parlament, celebradas el pasado año con un mal balance.  Antes había sido diputado en Madrid en las Cortes Generales por el grupo confederal Unidos Podemos-En comú podem, donde creo se encontraba muy a gusto y haciendo un laborioso trabajo.

Profesor de Historia en la Universidad Autónoma de Barcelona, a Domènech se le reconoce su inteligencia, su cultura y su bondad, tres atributos que deberían ser más frecuentes en política pero que, por desgracia, son los menos comunes. Todos hemos escuchado alguna vez, y los hechos lo refrendan demasiado a menudo –sobre todo en los partidos que han gobernado-, que no son precisamente quienes destacan en su profesión los que mejor se acomodan y suelen apoltronarse en la política, sino más bien los que profesionalmente tiene menos luces.

No es el caso de Domènech, cuya vocación investigadora y docente son constatables desde el mismo momento en que advirtió que su paso por la política sería limitado. No debería sorprender por eso que ayer anunciara su marcha, aunque sí extrañe que su tiempo como diputado del Parlament y secretario de Podem haya sido tan breve. No ha llegado a un año su presencia como diputado y solo han sido cinco los meses que está a su cargo la secretaría de Podem, donde –como es sabido- hubo problemas internos con su nacionalista predecesor.

De las razones expuesta por Domènech para justificar su marcha me quedo con estas: En estos años he asumido un conjunto de responsabilidades en una etapa de construcción de grandes consensos que me han agotado política y personalmente.  Esas responsabilidades, según sus palabras, se han cargado en exceso sobre las espaldas de mi familia. Y sin ellos tampoco soy nada. 

Yo no sé hasta qué punto lo que Demènech califica como cansancio podría ser hartazgo, pero sí que la situación que se vive en Cataluña desde hace muchos meses y la disputa entre el gobierno de la Generalitat –el de ahora y el de antes- y el gobierno central –el de antes, por ahora- están hartando en exceso a los ciudadanos de aquí y allá. Si a eso sumamos la posibilidad de algunos problemas internas en su formación política, no es extraño que Xavier Domènech haya preferido retornar a una profesión en la que se siente a gusto y totalmente realizado personal e intelectualmente.

Con Domènech ya son dos los políticos inteligentes, cultos y buenas personas que han dejado últimamente la política en Cataluña, donde tan necesaria sería gente como ellos para llegar a entendimientos razonables por parte de los respectivos gobiernos. Inolvidable en este sentido aquel discurso que el portavoz de Catalunya sí que es pot, Joan Coscubiela, pronunció en el Parlament en septiembre del año pasado. Su ausencia es otra pérdida muy significativa en medio de los aires de intolerancia que soplan sobre aquel país.

DdA, XIV/3944