lunes, 10 de septiembre de 2018

¿ES LEGAL CONSTRUIR EL MIRADOR DE LA PRINCESA EN UN PARQUE NACIONAL?


Félix Población

Con el anterior ministro de Educación y Cultura del Partido Popular ya se estudió muy a fondo la triple conmemoración prevista para este mes de septiembre en Covadonga. Dada la coincidencia entre el centenario de la coronación canónica de la Santina, la declaración de Parque Nacional de los Picos de Europa  y los mil trescientos años del Reino de Asturias -¡mira qué casualidad!-, el evento del pasado día 8 tenía que ser una glorificación de la monarquía vigente, restablecida por el caudillo Franco. 

A tal fin deberían colaborar los medios de comunicación del Principado de Asturias, ensalzando hasta el límite de sus posibilidades la presencia de la familia real en aquel lugar. Durante los actos que se celebraron en Covadonga se hicieron referencias a la visita que en su día hizo Alfonso XIII, como si con esas alusiones se pretendieran reafirmar los valores de la monarquía frente a la anomalía histórica que supuso la segunda República, habiendo sido el bisabuelo del actual Jefe del Estado un rey nefasto, conocido por el sobrenombre de El Africano por ocurrir durante su reinado las sangrientas guerras coloniales sostenidas en África, además del desastre del 98 y la dictadura de Primo de Rivera.

En honor a ese monarca, formó parte de los ritos conmemorativos del pasado día 8 la plantación de un árbol en el llamado Jardín del Príncipe, en recuerdo al que plantó Alfonso XIII en 1918: “Un gesto de recuerdo –leo en la prensa regional- a lo que fue un momento que pasó a la historia y que dejará una imagen que ocupará un lugar privilegiado en las hemerotecas”. 

También se quiso que el Parque Nacional cuente a partir de ahora con un lugar que, a semejanza del anterior, lleve el nombre de la Princesa de Asturias, por lo que el alcalde de Cangas de Onís, muy servicial, dispuso que se habilitase un mirador. Se supone que para tal proceder se exigen una serie de requisitos, al tratarse de un Parque Nacional. Según me dice David. M. Rivas, es necesario que sea de estricta necesidad, algo que me parece no se cumple en este caso. También debe contar con una evaluación del impacto ambiental, y no la normal sino la estratégica. En un ámbito de esas características no se mueve la teja de una cabaña sin el pertinente permiso. Cree Rivas que el Mirador de la Princesa no es legal y, si no lo es, debería ser derribado.

De momento, el Mirador de la Princesa ha servido para enmarcar a la familia real en un paisaje mítico de revival nacional-católico, mediáticamente ensalzado al estilo del viejo régimen.

DdA, XV/3949