martes, 4 de septiembre de 2018

EL GRAVE ACCIDENTE DE UN ALSA EN AVILÉS


Lazarillo

Confieso que cuando escuché la noticia del grave accidente de un autobús ayer en Avilés, pensé en cualquier otra empresa menos en la multinacional ALSA, que por su potencial, larga trayectoria y sus profesionales tiene un escaso balance de siniestralidad. Lo que me extrañó, al seguir la información a través de los medios de comunicación, es que se eludiera el nombre de la empresa. Como bien señala mi estimado Valle Lavandera hoy, una vez expresada la condolencia por los cinco viajeros fallecidos, es de lamentar la mansurrona actitud de los medios de comunicación asturianos con respecto a la susodicha empresa. Se entiende que ALSA -dice Lavandera-  trate de que su nombre no aparezca unido a noticias negativas, pero no que los medios de comunicación -también los nacionales- sacrifiquen la libertad de expresión por la obediencia ciega a las políticas de las grandes empresas privadas. Es, en efecto, un ejemplo significativo del escenario en el que nos movemos. Luego se hablará de la crisis de los medios, cuando lo que está ocurriendo es la genuflexión de sus directivas a los dictados del gran capital. Menos mal que, por ahora, a los fotógrafos y camarógrafos no se les ha impuesto eludir en sus imágenes el rótulo del bus, identificativo de la empresa a la que pertenecía, aunque en pocas se llega a ver al completo, como se puede apreciar arriba.

DdA, XIV/3943