viernes, 8 de junio de 2018

LA RAZÓN DEL TÍTULO DEL FILM DE AMENÁBAR "MIENTRAS DURE LA GUERRA"*

 Los generales felones en en Palacio de los Golfines

Félix Población

Por interés personal en la vida y obra de Miguel de Unamuno, especialmente por los últimos meses de la vida del escritor vasco desde que apoyó inicialmente el golpe de Estado del general Franco, no me pude resistir a intentar una mínima colaboración en el film que desde hace dos semanas rueda en Salamanca Alejandro Amenábar. 

Se titula Mientras dure la guerra y abarca ese periodo histórico, con don Miguel como protagonista de episodios tan cruciales como su intervención en el paraninfo de la Universidad, en calidad de rector del centro, el 12 de octubre de 1936. Fue ellí donde mostró su disconformidad con el ejército golpista en una breve alocución en la que dio a conocer una de sus frases más significativas: Venceréis pero no convenceréis. Su discurso y enfrentamiento con el general felón Millán-Astray comportó para Unamuno que fuera cesado de inmediato como rector y concejal, así como un arresto domiciliario que acabaría con el día de su repentina muerte el 31 de diciembre de 1936. 

Mi presentación al casting de Amenábar hace mes y medio obedeció principlamente a la posibilidad de participar como figurante en las secuencias que se iban a rodar en el paraninfio para recrear esos hechos, pero por desgracia no ha podido ser. Mi cara no daba el papel para estar entre los figurantes de esa recreación, a juicio de los expertos en fisiognomía fílmica.  

Ayer, durante toda una jornada lluviosa que hizo más pesado el tiempo de rodaje, la plaza de San Benito de Salamanca fue escenario de lo que ocurrió en Cáceres, en los primeros días del otoño de 1936, y en lugar de testigo de la refriega dialéctica de 12 de octubre, me ví como campesino o proletario de un más que modesto pasar aclamando al dictador y a Millán-Astray entre los cacereños y las tropas golpistas que se congregaron frente al Palacio de los Golfines de Arriba para celebrar el nombramiento de Franco como Jefe del Estado, circunstancia que tuvo lugar a finales de septiembre de 1936. La reunión de los mandos militares sublevados que decidió tal nombramiento se celebró el 21 de septiembre en un  aeródromo a treinta kilómetros de Salamanca, habilitado en una finca propiedad del ganadero taurino Antonio Pérez Tabarnero. 

El llamado aeródromo de San Fernando se encontraba cerca de la localidad salmantina de Matilla de los Caños. Los generales y coroneles que formaban la Junta de Defensa Nacional se reunieron en un barracón camufaldo en un encinar, junto a una pista de despegue habilitada por la aviación hitleriana que apoyó al régimen del 18 de julio y que todavía se puede contemplar. Un folleto conmemorativo del hecho se publicó en 1961, a cargo de la Jefatura Provincial del Movimiento de Salamanca bajo el título beatífico de La ermita del Caudillo*.

Gracias al rodaje de este episodio histórico en el que sí he "figurado" como pueblo llano, y en el que toman la palabra Franco y Millán-Astray (con su grito ¡viva la muerte! coreado por la muchedumbre), he podido discernir la razón del título de la película de Alejandro Amenábar, sobre el que no pocos se han preguntado la razón desde que se dio a conocer.

Los generales habían nombrado a Franco "Jefe del Gobierno del Estado mientras dure la guerra", algo que que no quedó así en el decreto de la Junta de Defensa Nacional, publicado el día 30, pues fue suprimido ese plazo temporal y sustituido por la frase "quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado", como casi cuarenta años de dictadura han demostrado sobradamente. Falta por saber, claro está, el resto de la historia que nos contará uno de nuestros más prestigiosos cineastas, solo desvelable cuando el año que viene se estrene el film.

*En 1946, como recuerdo de las reuniones celebradas para el nombramiento de Franco como Jefe de Estado y del ejército sublevado, la Diputación Provincial de Salamanca decidió construir en el lugar en el que se encontraba el barracón en que se llevaron a cabo las referidas reuniones una ermita, que tras consulta al propio general Franco fue por decisión de éste dedicada a Santiago Apóstol. Proyectada por el arquitecto Eduardo Lozano Lardet en 1948, las obras serían finalizadas en 1949, pero la misma no sería inaugurada y consagrada oficialmente hasta finales de septiembre de 1956, con motivo de la conmemoración del vigésimo aniversario del citado acontecimiento, que incluyó la visita al edificio del propio dictador.

*Artículo publicado también en El Salto.

 Figurantes de la peli de Amenábar Mientras dure la guerra


DdA, XIV/3871

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