lunes, 18 de junio de 2018

¿ALGUIEN ESPERABA ENCONTRAR A URDANGARIN ENTRE VULGARES DELINCUENTES?

Lazarillo

El que dijo nombrarse un día duque empalmado ha ingresado en la mañana del día de la fecha en la prisión abulense de Brieva para cumplir unos meses de la condena que le fue impuesta por ladrón en el caso Nóos y que a la postre quedó reducida a poco menos de seis años, para que, al cabo, con los permisos consiguientes propios de un buen chico, quede en una temporadita a la sombra. Se le acusó de los delitos de malversación, prevaricación y fraude a la Administración, y fue  absuelto de los delitos de tráfico de influencias, blanqueo y falsedad. A su esposa, la infanta Cristina, solo se le ha impuesto una sanción de 136.950 euros como partícipe a título lucrativo. Dado que el marido de la infanta ha podido elegir la cárcel que más le gustara, habida cuenta que no es un preso político, se ha decidido por una de las más cercanas a la capital del reino del que se ha servido para sus trapacerías. Se trata de un centro donde habitualmente cumplen condena mujeres, pero que dispone de todo un módulo para varones, cerrado desde hace un cuatrienio, y que ha sido rehabilitado para el nuevo interno. No le acompañarán, por lo tanto,  otros presidiarios, de modo que su residencia en exclusiva entre rejas, por mangante, va a suponer un gasto público añadido a los que le han han llevado hasta Brieva. ¿Alguien esperaba encontrar a Urdangarin rodeado de vulgares delincuentes, teniendo entre sus vis a vis mensuales a toda una infanta de España?

DdA. XIV/3881