lunes, 21 de mayo de 2018

LAS SOCIEDADES DÉBILES AÑORAN FÜHRERS FUERTES


Félix Población

El nacionalismo catalán, exacerbado hasta los extremos que allí y en el resto de España venimos soportando sin que parezca tener fin el esperpento de las banderías, sigue nutriendo al nacionalismo españolista y, de paso, al partido emergente de la derecha, cuyos resultados en las encuestas -cocinados o no- dan idea del porvenir augurable. 

La debilidad de nuestra sociedad es tanta que basta que una parte de la de allá agite una determinada enseña para que otra parte de la de acá haga lo propio con otra enseña mayor, de modo que ambas se combatan. De la circunstancia se sirve Ciudadanos para montar una plataforma patriótica al grito de "yo soy español, español, español" como si lo que se estuviera dirimiendo fuera un enfrentamiento futbolero.

La plataforma lleva el nombre de España Ciudadana y ha contado con el aval de una cantante venida a menos, capaz de entonar una letra de reciente hechura con la música del himno nacional que, por su contenido y ejecución, mueve al rechazo estético y también al bochorno. Estos patriotas de Rivera, después de haber nacido para competir con el PSOE, no sólo se equiparan ahora al Partido Popular al que pretenden rebasar en las urnas, sino que podría darse el caso de que, a impulsos de un nacionalismo catalán independentista presidido por un xenófobo, acaben en la ultraderecha, y hasta lleguen a gobernar España  con la ayuda de un Partido Popular residual, quebrantado por la corrupción. 

La debilidad de nuestra sociedad es tanta que basta agitar una bandera contra otra para que olvidemos que el partido de Rivera, como nos recuerda hoy un conocido articulista, es el mismo que favoreció el copago en la Sanidad y la Educación, el mismo que se negó a la subida de las pensiones en 2016, el mismo que rechazó el abono social de transporte para los ciudadanos inscritos en la Renta Mínima de Inserción durante la enmienda a los presupuesto celebrada en la Asamblea de Madrid, el mismo que apoyó a Cristina Cifuentes en pleno mastergate o el mismo que se absutuvo durante la votación del dictamen que consideraba ilegal la venta de inmuebles sociales a fondos buitre por Ana Botella de Aznar. 

La capacidad de crítica y resistencia de buena parte de nuestra sociedad está muy resentida. No dejamos de avanzar en sentido adverso al que sería una sociedad madura y dinámica, con capacidad de discernimiento y mentalidad progresista. El valor dinero pesa sobre todo y el sistema hace que todo gire en torno al egoismo personal, que es, a su vez, un fiel reflejo del múltiple y masivo adoctrinamiento neoliberal. Ese debilitamiento de nuestra sociedad en los principios que la harían más libre, más culta, más justa, más crítica y más solidaria es galopante. De esa debilidad nace el voto proclive a Ciudadanos, un partido donde es imposible escuchar esta frase de Albert Einstein: sólo es digna de ser vivida la vida que se vive para los otros.

DdA, XIV/3855