lunes, 14 de mayo de 2018

BAJADOZ RECUERDA EN UNA EXPOSICIÓN (MUY TARDE) A ARTURO BAREA

 Arturo Barea, con su segunda esposa y traductora de sus libros al inglés, Ilse Kulcsar ARMHEX

Félix Población

Quienes lo leyeron, lo saben. Pocos relatos literarios pueden superar como testimonio del primer tercio del pasado siglo el que escribió Arturo Barea (1897-1957) bajo el título de La forja de un rebelde. No habrá biblioteca personal en España que, perteneciendo a una persona interesada por la azarosa y convulsa  historia de la pasada centuria en nuestro país, carezca de la trilogía del escritor pacense (La forja, La ruta, La llama). 

Quienes no la leyeron, deberían hacerlo, tanto por su valor documental intrahistórico como por su incuestionable excelencia literaria. Gracias a esta obra se puede comprobar la trascendencia que una autobiografía, escrita con gran lucidez, honradez intelectual y dotes literarias, puede tener como material imprescindible para conocer una época. 

Según la Unesco, Barea fue en la posguerra española -entre 1948 y 1952- el quinto autor español más traducido en el mundo, cuando en España no había sido todavía publicada esta obra, cuya primera edición en castellano data de 1951 (Losada, Buenos Aires). García Márquez lo considera uno de los mejores libros escritos en español después de la Guerra Civil, leído por los españoles mucho después de que fuera redactado por el autor en los primeros años de su exilio en Inglaterra. 

La forja de un rebelde y el nombre de Arturo Barea, más reconocidos en Inglaterra que en su país,  llegaron a conocerse en España de modo masivo gracias a la excelente serie producida por TVE y  dirigida por Mario Camus -¡cuánto mejores esas series que las de ahora!- en los años años noventa, con cierto retraso también respecto al nuevo régimen democrático.

Han tenido que pasar demasiados años igualmente (cuarenta) para que la localidad natal del escritor (Badajoz) haya podido asistir a una exposición sobre la vida y obra de Barea bajo el epígrafe Arturo Barea. La ventana inglesa. La muestra la componen  prácticamente todas las ediciones que se han hecho de sus libros. Además de su propio archivo, recoge cartas originales y una entrevista en Radio Córdoba (Argentina), junto con revistas, artículos, cartas y otros objetos. Leo que se puede ver también algunas de las ediciones originales más valiosas de las obras de Barea que forman parte de los fondos de los que dispone la Biblioteca de Extremadura. Pertenecieron a su colaboradora Olive Renier, amiga de los Barea en la BBC a partir de 1940, con quien el matrimonio guardó siempre una íntima y perdurable amistad.

Resulta en verdad lamentable lo tarde que reparan nuestros gestores culturales en dar a conocer públicamente en su tierra la vida y obra de uno de los escritores más sobresalientes que ha dado Extremadura. Es como si al rigor de la dictadura prohibiendo la lectura de su obra, se le hubiera unido la desidia, indiferencia o desconocimiento de quienes en nuestro país -con responsabilidades de gobierno- deberían ser más diligentes con la memoria histórica de nuestra cultura. Cabe el consuelo, no obstante, de que nunca es tarde, aunque siempre se den tarde este tipo de eventos.

DdA, XIV/3848