jueves, 12 de abril de 2018

SOBRE DISIDENTES, PRESUNTOS TERRORISTAS Y REPUTADOS FASCISTAS



Ana Cuevas

Para consternación de nuestro masterizado gobierno, Alemania  ha resultado ser un país donde se cumple la separación de los poderes y que, contra todo pronóstico,  ha propinado un democrático guantazo a gran parte de las subjetivas peticiones de nuestra "independiente" judicatura. No contemplan el delito de rebelión ni la comparación que el juez español establece en su auto entre las movilizaciones independentistas y el 23-F. Quizás tenga que ver con que ningún independentista entró al Congreso a tiro limpio ni sacó los tanques a la calle. No debería extrañarnos el escepticismo teutón si consideramos que allí sería impensable una fundación Adolfo Hitler que se nutriera de subvenciones públicas o que mantuvieran su momificado cadáver en un mausoleo que atrapa a sus víctimas bajo toneladas de cemento y, en cambio aquí,... ¡Pues eso!.
Y es que, a lo mejor, se están usando calificativos gruesos con demasiada ligereza. Como el de terrorista. Los que acumulamos una edad y vivimos el terrorismo de ETA y el GRAPO tenemos una diáfana idea del asunto. Eran gente que ponían bombas y pegaban tiros en la nuca con absoluto desprecio por la vida humana. Ninguna causa justifica estos sanguinarios medios. Y así lo aprendimos quienes sentimos el dolor por las inútiles muertes de cientos de hombres, mujeres y niños. Víctimas de la sinrazón. Como los que fueron arrollados por el terrorismo yihadista en las barcelonesas ramblas que no distinguió entre nacionalidades o nacionalismos en su macabro recorrido. Por eso me parece muy grave calificar de terrorismo el corte de una carretera.
 ¿Acaso eran terroristas los mineros que cortaban carreteras con neumáticos en llamas? ¿Se aplicará ese epíteto a los trabajadores que nos movilicemos en las huelgas?, ¿A los que nos consideramos disidentes de un sistema que está demostrando ser anti-personas? ¿Aunque seamos pacifistas?
¿Quizás también a los jubilados, que están empezando a despertar de su letargo y andan bastante encabronados? Porque estos presuntos terroristas eran su nicho principal de votos. ¿Qué pasa si se monta un 15-M yayo-flauta?
Ahora cualquiera puede ser terrorista, si asusta un poco al establishment. No hace falta goma 2 ni un zulo lleno de armas. Basta con hacer un chiste sobre Carrero, una obra que denoste la dictadura franquista o un rap que deje en mal lugar a nuestra "ejemplar" familia real.
Se rumorea que, entre PP y PSOE, existe una estrategia para reformar y frivolizar el concepto de terrorismo y convertirlo en algo ambiguo. Es decir, que se pueda llamar terrorismo a lo que no lo es. Si rodear el Congreso, aunque sea pacíficamente, organizar un escarche o una acción anti-desahucios pueden catalogarse como actos terroristas, los gerifaltes pueden estar tranquilos. Nadie se atreverá a decir Pamplona y, en el cortijo Carpetovetón, todo seguirá atado y bien atado.
Otra cosa es lo de Jiménez Losantos. Porque si eres uno de los "suyos" puedes soltar burradas, amenazas y todo tipo de escoria desde tu púlpito mediático sin sufrir consecuencias. Al menos en España. Porque en Alemania se han puesto tiquismiquis con eso de que el periodista sugiriera volar cervecerías en Baviera o tomar como rehenes a los miles de alemanes de viven en las Baleares. ¡Oye! Que hasta un juez de Múnich está estudiando el asunto penalmente para presentar cargos contra el lenguaraz patriotero. ¡Mira que si piden su extradición al estado español por incitar a la violencia terrorista!
Y es que los alemanes son gente seria. Tengo entendido que cuando pillan a una ministra con una titulación falsa en su currículo nadie "reconstruye" documentos ni espera ser sacado a rastras con una moción de censura. Simplemente dimiten. Puede que también mientan pero demuestran tener un poco más de vergüenza. Pero en Fachilandia, Dimitir les suena a nombre ruso y, por ende, leninista. Se agarran al cargo como una garrapata esperando que pase la tronada. ¡Total! Si el populacho se amotina, se les aplica la ley anti-terrorista y santas pascuas. ¡Todos a la cárcel!
España va como un tiro, al menos para los más ricos. Otros la percibimos más como una balacera contra los derechos ciudadanos más elementales. Sobre todo contra la libertad de expresión. Solo me queda una duda, ¿habrá celdas para tanta peña disidente?
Bueno, ya nos irán dejando sitio los corruptos que apenas pisan la cárcel. O los que directamente no entran, como el cuñadísimo de sus reales altezas.
¿Quién dijo que en este país la justicia es igual para todos? No me decido entre Gila o Chiquito. Eso sí, seguro que fue un tío cachondo y campechano. 

DdA, XIV/3817