viernes, 27 de abril de 2018

EVITEMOS CREER, AL MISMO TIEMPO, QUE TODO ES POSIBLE Y QUE NADA ES VERDAD


Félix Población

Por unas cosas o por otras, mujeres y pensionistas están siendo protagonistas multitidinarios de la calle en los últimos meses, y se tiene la impresión de que lo hacen con un vigor mental e indignación que ayer ha vuelto a tener expresión cabal en las manifestaciones convocadas en cuestión de horas en muchas ciudades del país, y algunas más de Europa, contra la sentencia dictada en Pamplona contra La manada

Los pensionistas, a través del acuerdo suscrito por el PNV para aprobar los presupuestos del Gobierno, han conseguido una subida equivalente al menos al IPC para este año y el próximo, así como el aplazamiento del factor de sostenibilidad hasta 2023. El logro les parece a las asociaciones de jubilados insuficiente, porque lo es, por lo que seguirán las movilizaciones. 

Las mujeres, y quienes no lo somos y nos solidarizamos con ellas, tienen sobrados motivos para que sus voces sean un grito de rabia ante la posibilidad de que los bestias de La manada, violadores en grupo de una mujer de 18 años, puedan estar en la calle en un par de años. Teniendo en cuenta que dos de estos individuos siguen cobrando sus sueldos como integrantes de la Guardia Civil y del Ejército, y que ambos tienen otro juicio pendiente por la agresión que supuestamente sufrió otra joven en Pozo Blanco unos meses antes de la de Pamplona, la reacción de ayer en las calles debería ser el inicio de otras más organizadas y masivas hasta que se resuelva de un modo definitivo la sentencia. 

Ni mujeres ni pensionistas pueden conformarse. Tampoco la sociedad en su conjunto, sobre todo las jóvenes generaciones, privadas de porvenir. Todos asistimos, día tras día, a la degradación de los valores democráticos y a un retroceso flagrante de los derechos cívicos y sociales. Para que eso no vaya a más, deberemos evitar en la medida de nuestras posibilidades llegar a la coyuntura que reflejaba Hanna Arendt en 1951 en un libro cuyo título y contenido bien merecen tenerse a mano de revisión: Los orígenes del totalitarismo (gracias Ramón Molina): "En un mundo siempre cambiante, la masas habían llegado al punto en el que, al mismo tiempo, creían que todo era posible y que nada era verdad".

Goti del Sol
Aquí lo que se está dilucidando es una guerra cultural entre aquellos que pretenden normalizar el que un grupo de bestias planifiquen una salida depredadora para realizar violaciones, provistos de sustancias que disminuyan la capacidad defensiva de la víctima; que la agredida sea culpable por no ofrecer una heroica resistencia que la conduzca al hospital con múltiples heridas o, directamente, al cementerio; que también afronte su culpabilidad a causa del metraje de su escote y falda. Contra esto, aquellos que se oponen a ese sistema cultural ancestral, basado en paramétros de una supuesta superioridad del hombre sobre la mujer, lo que conlleva unos derechos de uso y disfrute por parte del elemento masculino. Para ser más claro, entre los que pretenden vivir en un país de mierda y los que tratan de hacerlo en otro en el que se respete por igual a todos sus miembros. Cada cual que escoja su trinchera.

Léase@: Un juez recurre a la Biblia en Portugal para justificar casos de violencia contra mujeres. (BBC)



DdA, XIV/3832